5 ejercicios seguros para realizar durante el embarazo

En el pasado era muy común que los médicos ordenaran a las mujeres embarazadas que descansaran tanto como les fuera posible. Sin embargo, ahora sabemos que esto no es cierto. De hecho, un estilo de vida sedentario durante el embarazo podría llevar a un exceso de grasa que podría ocasionar diabetes gestacional u otras complicaciones.

 

Como dice la doctora Kristina Pinto, experta en acondicionamiento físico y autora de Fit and Healthy pregnancy: Cómo mantenerse fuerte y en forma para ti y tu bebé, “el ejercicio durante el embarazo ayuda a reducir el estrés y alivia la ansiedad, también permite mejorar la salud cardiovascular y desarrollar fuerza para el trabajo de parto y la recuperación del mismo”.

 

Por ello, en Vitalia Salud te queremos recomendar estos 5 ejercicios que son muy seguros de realizar durante el embarazo que te ayudarán a mantenerte en forma y mantendrán a salvo a tu bebé.

 

¡RECUERDA! Es muy importante consultar con tu médico antes de iniciar cualquier plan de ejercicios para estar 100% seguros que tanto tú como tu bebé están libres de riesgos.

 

Clases de Barre

Fotografía por: The Dailey Method

 

El Barre es un entrenamiento que se basa en las clásicas posiciones de ballet. Esta práctica comenzó obviamente como el entrenamiento de los bailarines, pero poco a poco comenzó a ganar popularidad entre todas las personas. Combina movimientos de pilates, yoga y ballet y es muy seguro pues no se hacen movimientos muy bruscos o rápidos, además que siempre se tiene la barra de soporte para evitar caídas.

 

Natación

Puede que la natación se lleve al premio como el mejor ejercicio para mujeres embarazadas, pues no ejerce presión sobre las articulaciones y ligamentos, no hay riesgo de caídas, y flotar también ayuda a las mujeres a sentirse más ligeras, además que es uno de los ejercicios más completos que hacen quemar muchas calorías y entrenar la fuerza.

 

Yoga

El yoga es un excepcional ejercicio para relajar mente y cuerpo, lo cual ayudará mucho a las futuras mamás a aclarar su mente y eliminar cualquier tipo de ansiedad que pudiera provocar el embarazo o el inevitable parto. Solo ten cuidado de evitar las posiciones invertidas, como posiciones de cabeza o las que sean boca abajo.

 

Spinning

Una de las ventajas del spinning es que puedes realizarlo en diferentes niveles de intensidad, o dependiendo de la manera en que tu cuerpo responda. Puedes realizar niveles muy avanzados, pero si comienzas a sentir mareos o una frecuencia cardiaca muy acelerada, puedes bajar la intensidad en cualquier momento. Sólo recuerda siempre mantenerte hidratada y fresca, pues la deshidratación y sobrecalentamiento podría provocar un parto prematuro.

 

Pilates

Es similar al yoga pues ayuda a estirar tus músculos mientras aprendes a controlar la respiración y la coordinación de tu cuerpo. Es bastante seguro pues no te estiras en exceso, solo ten cuidado de no aumentar los niveles de resistencia más allá de lo que podría considerarse seguro.

 

Fuente: FitPregnancy

Los 6 diferentes tipos de contracciones durante el embarazo

 

Las contracciones durante el embarazo pueden ser un tema que ocasione temor entre mujeres. Estas pueden aparecer durante diferentes momentos del embarazo y tienen diferentes funciones e intensidades. No te asustes si sientes contracciones y no estás segura sobre qué significan, pues el día de hoy en el blog de Vitalia Salud te daremos a conocer algunas de ellas y su significado.

 

 

Contracciones A (o contracciones Álvarez)

Esta clase de contracciones comienzan a hacerse presente durante la etapa inicial del embarazo y hasta la 28 semanas de gestación. Estas contracciones son de muy baja intensidad y frecuencia, por lo que no pueden ser percibidas por la embarazada.

 

 

Contracciones focales

Esta clase de contracciones son de muy poca intensidad y se sienten en áreas pequeñas del útero. Esta clase de contracción se producen debido al movimiento del bebé, o por cambios de posición de la embarazada.

 

 

Contracciones generalizadas

Estas contracciones son muy similares a las contracciones anteriores. Se producen por movimientos del bebé o cambios de posición de la madre, con la diferencia que comienzan a sentirse en un área específica y pasan a extenderse al resto del útero.

 

 

Contracciones de Braxton Kicks

Las contracciones de Braxton Kicks tienen una duración de entre 30 a 60 segundos y suelen tener una frecuencia baja como de 1 por hora, aunque aumentan en frecuencia conforme el embarazo se desarrolla. Estas se caracterizan por propagarse a un área más extendida del útero y por endurecer el vientre, aunque esto no representa dolor. Suelen aparecer alrededor de la semana 13, pero lo normal es que aparezcan durante la segunda mitad del embarazo.

 

 

Contracciones preparto

Son contracciones más intensas que las de Braxton Kicks, aunque no son sinónimo de que el parto esté por comenzar. Estás contracciones comienzan a suceder unos días antes de que el tan ansiado día llegue y tienen la función de madurar y ablandar el cuello del útero. Son más frecuentes y pueden ocasionar alguna molestia o dolor. Su frecuencia también es mayor, pues pueden presentarse cada 5 a 10 minutos.

 

 

Contracciones de parto

Estas son las contracciones finales. Son regulares, progresivas y muy intensas. Son regulares porque se presentan con una frecuencia de aproximadamente 10 minutos con 3 a 5 contracciones. Estas van aumentando en duración, pueden llegar a extenderse entre 60 y 90 segundos y pueden llegar a ser muy dolorosas.

 

Al tener conocimiento de las diferentes clases de contracciones te será más fácil reconocer cuando se producen, así como su significado, información bastante útil para conocer la salud del bebé y la madre.

Fuente: Bebés y más

 

¿Estás embarazada? ¡No consumas estos alimentos!

La maternidad y el embarazo puede llegar a ser una etapa tan hermosa como preocupante. Aunque muchas mujeres tengan el deseo de convertirse en madres, nadie posee una guía sobre cómo llevar el embarazo perfecto, pues cada caso es diferente. No obstante, si existe algo que puedes hacer para llevar un embarazo saludable: cuidar lo que comes.

 

Es por lo anterior que en el blog de Vitalia Salud te queremos compartir esta lista con 7 de los alimentos que no se recomienda comer durante el embarazo. Conócelos a continuación.

 

7 alimentos que evitar durante el embarazo:

 

Tabaco y alcohol

 

 

 

Aunque estos dos productos sean una respuesta obvia y común, es por una razón. Nunca está de más recalcar que el consumo de tabaco y alcohol durante el embarazo puede llegar a provocar efectos adversos durante el embarazo, como daños psicológicos y neurológicos en el sistema nervioso del bebé. Por lo tanto: ni una gota de alcohol, ni un cigarro al 

 

 

Embutidos

 

 

 

La razón por la que no se recomienda consumir embutidos durante el embarazo no se debe solamente a su alta saturación de grasas. La razón principal es que los embutidos pueden llegar a contener toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria que puede provocar desde infecciones leves, hasta infecciones mortales que pueden afectar mayormente al feto.

 

 

 

Carne y pescados crudos o semicocidos

 

 

 

¿Te gusta el sushi? Si la respuesta es sí, mejor tómate un pequeño descanso de él, pues los pescados crudos o semicocidos, al igual que la carne, no se recomiendan durante el embarazo debido a que pueden contener toxoplasmosis. Por otra parte, el pescado contiene grandes cantidades de mercurio, por lo que es mejor reducir su consumo.

 

 

 

Quesos sin pasteurizar

 

 

 

Los quesos sin pasteurizar también pueden contener toxoplasmosis y listeriosis, una bacteria que puede provocar infecciones sanguíneas o partos prematuros. Es por esta razón que mujeres embarazadas deben evitar queso feta, blue cheese, blanco, entre otros. Cuando vayas al supermercado asegúrate que el producto esté pasteurizado.

 

 

 

Huevos crudos

 

 

 

Aunque los huevos sean una excelente fuente de proteínas, debes asegurarte de que siempre estén muy bien cocinados. Un huevo que no está bien cocido puede provocar Salmonella, una infección gastrointestinal que te hará perder líquidos y nutrientes.

 

 

 

Sal en exceso

 

 

 

Si tienes el mal hábito de sentarte a comer e inmediatamente poner sal a tu comida, incluso antes de haberla probado, entonces el embarazo es tu oportunidad perfecta para solucionarlo. La sal ocasiona que retengas líquidos y aumente la presión arterial. Por lo tanto, deberías consumirla con más moderación y evitar los snacks que contengan exceso de sodio.

 

 

 

Exceso de azúcar

 

 

 

Todos los productos azucarados o “premios” que nos regalamos al terminar una dieta pueden saber muy bien, no obstante, estos sólo aportan calorías vacías o nutrientes de baja o nula calidad. Desafortunadamente, estos antojos son especialmente deseados durante el embarazo, por lo tanto, ten cuidado de no consumirlos en exceso o podrías desarrollar enfermedades como la diabetes gestacional, un tipo de diabetes que se diagnostica durante el embarazo.

 

¡La maternidad puede llegar a ser algo hermoso! Sigue estas indicaciones y las de tu médico para no descuidar tu alimentación y disfruta de una de las mejores etapas de tu vida.

 

No dudes en compartir esta información a quien creas le pueda ser de utilidad.

 

 

Fuente

Ser Padres

Bebés y Más

 

 

Embarazo y el riesgo de algunos medicamentos

El embarazo es una etapa bastante delicada en la que todo debe ser tomado con precaución.

En el caso de los medicamentos, la mayoría están contraindicados durante este periodo, mientras que otros solo pueden tomarse en momentos puntuales o cuando peligre la salud de la madre o del bebé.

 

Las indisposiciones propias del embarazo, como las náuseas, las hemorroides, el estreñimiento, las varices y el dolor de espalda no pueden tratarse con lo que se haría en otras circunstancias. Por ejemplo, la aspirina aumenta el riesgo de hemorragia en la mujer embarazada y el riesgo de malformaciones cardiacas en el feto. Por eso, se recomienda (siempre bajo supervisión médica) sustituir su consumo por el de un analgésico como el paracetamol. De igual manera, la embarazada también debe informar al médico sobre su estado antes de recibir una vacuna o hacerse alguna radiografía.

 

 

La prohibición de ciertos medicamentos concierne a todas las presentaciones del fármaco, sea en comprimidos, perlas, jarabes, pomadas, gotas nasales, colirios, geles, supositorios o parches. Es importante señalar que tampoco deben consumirse medicamentos a base de plantas, pues sus efectos secundarios podrían ser perjudiciales.

 

Los psicofármacos como el litio, las benzodiazepinas, el haloperidol, la olanzapina, la risperidona, el valproato y la carbamazepina están contraindicados durante el embarazo.  

Así sucede con los antibióticos como la claritromicina, la tetraciclina, la doxiciclina, la fluoroquinolona y el trimetroprim.

 

Por otra parte, los fármacos inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina (IECA), los antiinflamatorios no esteroideos (AINES), el metamizol, la Warfarina, el micofenolato de mofetilo, los andrógenos y la talidomida están altamente contraindicados durante la gestación.

 

Continuando con la lista, tanto la claritromicina y el micofenolato de mofetilo como el diclofenaco, el naproxeno, el celecoxib o el ibuprofeno pueden provocar un aborto.

 

Considera que hay momentos críticos durante el embarazo en los que la ingesta de medicamentos puede tener un mayor impacto en la salud del bebé:

 

  • En las 4 primeras semanas de embarazo el riesgo es mínimo.
  • Durante la 4º y 10º semana de embarazo, existe un riesgo elevado de sufrir efectos secundarios por consumo de medicamentos.
  • De la semana 11 a la 26, el riesgo vuelve a ser mínimo.
  • Las 13 últimas semanas de embarazo (de la 27º a la 40º) el riesgo vuelve a ser elevado.

 

Esto no quiere decir que puedas tomar cualquier medicamento sin supervisión médica. Consulta con tu médico de cabecera para asegurar que tanto tu salud como la de tu bebé no están en riesgo. Y recuerda: bajo ninguna circunstancia te automediques.

 

Fuente: Salud, Ciencia Today

 

¿Qué hacer si tu bebé tiene conjuntivitis?

La conjuntivitis puede sonar alarmante, sin embargo, este frecuente problema del ojo es, por lo general, fácil de tratar. Sabemos que puede ser más alarmante si se trata de tu pequeño quien la padece, pero no hay razón para perder la calma.

 

Los síntomas más habituales de la conjuntivitis, una infección ocular muy frecuente en bebés y en niños pequeños, son:

  • Enrojecimiento del ojo o de la superficie interna del párpado.
  • Párpados inflamados.
  • Segregación de un líquido acuoso, parecido al pus.
  • Pestañas pegadas y parpados enganchados al levantarse.
  • Dolor y lagrimeo

Basta con tomar las medidas adecuadas para que todo esté bien. Lo primero es llevar a tu hijo al pediatra cuanto antes para que le examine y le recete los medicamentos que considere más adecuados para él.

En principio, no debes alarmarte por el lagrimeo característico de esta alteración, pues funciona como modo drenaje para ayudar a expulsar cualquier cuerpo extraño que haya entrado en el ojo.

Por otro lado, el enrojecimiento es señal de que el sistema inmunológico de tu pequeño se ha activado para combatir el posible foco infeccioso. En este caso, los capilares de la conjuntiva se dilatan para atraer a los anticuerpos.

El importante visitar a un especialista para que indique el tratamiento apropiado. Algunos tipos de conjuntivitis desaparecen por sí solos y puedes tratarlos en casa, siempre que el médico lo haya indicado.

En general, se hace lo siguiente:

  • Limpiar cuidadosamente el área del ojo con suero fisiológico y una gasa o algodón.
  • Se puede poner una compresa fría en el ojo, aunque en los niños esto es un poco difícil.
  • Se puede dar ibuprofeno para aliviar la molestia (previa autorización del médico).

En caso de conjuntivitis infecciosa, su frecuencia disminuye si aumentamos los lavados de manos, especialmente antes de tocarse los ojos y después si ya se tiene una conjuntivitis. Es recomendable no compartir toallitas, toallas o fundas de almohada.

En el caso de que los ojos piquen, lagrimeen o se enrojezcan con  frecuencia, conviene consultar con el pediatra, pues puede tratarse de una alergia y habrá que tomar otras medidas.

 

Fuente: Crecer Feliz, Tu Pediatra Online

Productos de belleza a evitar durante el embarazo

Estar embarazada no está reñido con la belleza. Sin embargo, al igual que sucede con alimentos o prácticas de algunos deportes, hay cosméticos y productos que no son recomendables cuando una mujer está embarazada. Conoce algunos de éstos y cuídate, recuerda que la salud es primero.

Retinol. Es uno de los productos más peligrosos para las embarazadas, ya que utilizar demasiados cosméticos que tengan grandes cantidades de retinol, Retin-A y palmitato, puede dañar el desarrollo del bebé. Si tienes algún producto de belleza que contenga estos ingredientes, es recomendable dejarlos a un lado porque el hígado de tu bebé podría verse afectado.

Parabeno. Los parabenos son químicos, como el metil, propil, butil y etil. Los estudios sugieren que pueden interferir con el sistema endocrino del cuerpo, que está constituido por glándulas que producen y secretan hormonas. Se trata de uno de los ingredientes clave de los productos de belleza y cuidado de la piel que no suele causar problemas cutáneos en circunstancias normales, pero sí puede generar graves problemas para las mujeres embarazadas. Suelen estar presentes en cremas antiedad y tiene un impacto negativo en el desarrollo y el organismo del bebé.

 

 

Quitaesmaltes. En primer lugar, es recomendable que las embarazadas no lleven las uñas pintadas con esmalte, pues suelen tener muchos químicos nocivos para la salud. El etanol y la acetona, principal ingrediente del quitaesmaltes, pueden dañar de forma al bebé al ser inhalado por las madres mientras retiran el color de las uñas.

 

 

Maquillaje. No está prohibido el uso de productos cosméticos, como la máscara de pestañas, la base o el pintalabios, pero sí es recomendable revisar su composición, porque muchos de ellos contienen ácidos y metales que pueden ser malos tanto para la mamá como para el bebé.

Cuanto más natural, mucho mejor. Procura optar por opciones que tengan la menor cantidad de químicos posible.

Fuente: Guía Infantil

 

Ácido fólico: por qué lo necesitas durante y después del embarazo

¿Sabes qué es el ácido fólico? El ácido fólico es la versión sintética de la vitamina B9, también conocida como folato. Éste ayuda en el trabajo celular y en el crecimiento de los tejidos, de aquí la importancia de tomarlo durante una etapa tan delicada como el embarazo. Tomar la cantidad correcta de ácido fólico antes y durante el embarazo ayuda a prevenir ciertas anomalías congénitas, así como defectos del tubo neural, esa parte del embrión a partir de la cual se desarrollan la espina dorsal y el cerebro.

 

 

Si estás embarazada o planeas estarlo,  es crucial que obtengas suficiente ácido fólico, pues los defectos del tubo neural ocurren durante una etapa muy temprana del desarrollo, incluso antes de que sepas siquiera que estás embarazada.

De acuerdo a información proporcionada por  los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés), las mujeres que toman la dosis diaria recomendada de ácido fólico, empezando al menos un mes antes de concebir y durante el primer trimestre del embarazo, reducen el riesgo de que su bebé tenga defectos del tubo neural hasta en un 70 por ciento.

 

Asimismo, hay algunos estudios que sugieren que el ácido fólico también podría ayudar a reducir el riesgo de que el bebé tenga otros defectos, tales como labio leporino, fisura palatina y ciertos tipos de defectos del corazón. Otro beneficio para la madre, sería a reducir el riesgo de desarrollar preeclampsia, una complicación grave de la presión sanguínea que afecta a algunas embarazadas.

 

 

Por otro parte, el ácido fólico puede beneficiarte de más formas, ya que tu cuerpo necesita este nutriente para crear glóbulos rojos normales y prevenir la anemia.

Para reducir el riesgo de que tu bebé presente un defecto del tubo neural, los expertos recomiendan que tomes 400 microgramos (mcg) de ácido fólico diariamente. Es importante que no tomes más de 1,000 mcg diarios de ácido fólico, a menos que tu doctor te lo indique.

 

 

Existen alimentos naturalmente ricos en folato que, por extraño que parezca, no son la mejor forma de obtener este complemento. Algunos estudios muestran que el cuerpo de hecho absorbe la versión sintética mucho mejor que su versión natural.
Si comes alimentos ricos en ácido fólico, considéralos un complemento de tus vitaminas prenatales. Entre dichos alimentos se hallan:

  • lentejas
  • frijoles secos, chícharos (arvejas o guisantes) y nueces
  • aguacates
  • verduras de color verde oscuro como el brócoli, las espinacas, la col rizada, las hojas de nabos, la col de Bruselas y los espárragos
  • frutas cítricas y su jugo

 

El ácido fólico desempeña un papel muy importante en el crecimiento y desarrollo de las células, así como en la formación de los tejidos, no descuides tu salud ni la de tu bebé, consulta con tu médico para que te asesore mejor sobre el tema.

 

Fuente: Baby Center, Kid’s Health

 

¿Para qué sirven las ecografías durante el embarazo?

Además de ser la primera imagen que tendrás de tu bebé, las ecografías permitirán vigilar su desarrollo para alertar sobre posibles anomalías fetales.

La ecografía es un procedimiento de diagnóstico por imagen. Las ondas sonoras que emite el ecógrafo chocan con diversas estructuras, desde piel y grasa, hasta músculo,

y piel. De acuerdo al el Dr. Roberto Rodríguez, ecografista experto, una ecografía proporciona información sobre el curso del embarazo, la localización de la placenta, la cantidad de líquido amniótico, el número de fetos, el crecimiento fetal y la posición del feto dentro del útero, además de jugar un papel fundamental en el diagnóstico de anomalías fetales.

Existen diferentes tipos de ecografía:

Ecografía 2D: es la que se usa con mayor frecuencia. Los ecos rebotados por las estructuras que atraviesa el haz de ultrasonidos son visualizados como múltiples imágenes secuenciales en escala de grises.

Ecografía Doppler color: esta modalidad se utiliza para visualizar fluidos en movimiento, siendo su principal uso el estudio de la circulación sanguínea.

Ecografía Doppler en modo pulsado: también sirve para estudiar vasos sanguíneos y el corazón. Imagina que es similar a un fonendoscopio (instrumento usado para detectar soplos cardíacos) de gran precisión.

Ecografía tridimensional o 3D: se basa en la adquisición rápida y secuencial de múltiples planos de ecografía 2D. Con todos estos planos se forma un bloque que se almacena, de modo que el especialista puede trabajar posteriormente con el material, ya sin la paciente presente.

Ecografía 4D o 3D en tiempo real: con la modernización de la tecnología se puede conseguir del orden de 24 volúmenes por segundo, si se “proyectan” de manera continua y secuencial los volúmenes adquiridos, el resultado será una sensación de movimiento de estos volúmenes; a esto se le conoce como ecografía 4D.

Tu médico te indicará cuál es la más recomendable de acuerdo a tus necesidades.

La ecografía no usa  radiaciones ionizantes del tipo de los rayos X, sino ultrasonidos, por lo que no invasiva ni perjudicial para tu salud a la de tu bebé. Solo una modalidad, la ecografía en modo Doppler pulsado, puede tener un efecto térmico más alto. No obstante, no se ha encontrado que cause ninguna alteración fetal adjudicable a esto.

No olvides que las ecografías son necesarias para llevar un mejor control de tu embarazo.

Fuente: Nataleben, Web Consultas

¿Qué deportes puedo practicar durante el embarazo?

¿Te has preguntado si puedes realizar ejercicio durante el embarazo? La respuesta es sí, de hecho es bastante recomendable y benéfico para tu salud.

Muchas mujeres tienen dudas sobre qué deporte hacer durante este periodo, pues algunos podrían resultar riesgosos. Al alguna actividad física, nunca debes esforzarte de más, pues es un periodo en el que se deben tomar precauciones adicionales.  Debes evitar a toda costa posturas que puedan aplastar o molestar al feto.

Incorporar el ejercicio a tu rutina durante esos meses que se avecinan, no solo te evita engordar demasiado durante la gestación, sino que te permite sentirte mejor, sobrellevar los momentos pesados y preparar a tus músculos para lo que viene. Otro de los beneficios de practicar algún deporte durante el embarazo es que favorece que mantengas una postura correcta, sufras menos dolores de espalda y disminuye los dolores digestivos.

Ahora, ¿cuáles son los deportes más recomendables?

El yoga es beneficioso para ti y para tu bebé. Te ayuda a mejorar tu flexibilidad y a fortalecer los músculos.

Otras mujeres optan por los pilates: mejora tu circulación sanguínea, tonifica tus músculos y evita la aparición de varices. Es recomendable empezar en el segundo trimestre del embarazo.

La natación es uno de los deportes más recomendados en el embarazo. Te ayudará a aliviar tu cuerpo del peso del bebé y a relajar tus músculos, sin poner mucha presión en tus articulaciones.

Una opción más son los ejercicios de gimnasia prenatal, que te ayudarán a prepararte para el parto. Con la gimnasia prenatal, te familiarizarás con las contracciones y practicarás posiciones idóneas para cuando llegue el momento.

Por último, las caminatas son un ejercicio que te beneficiará en muchos aspectos. Fortalecerás tus músculos y mejorarás el riego sanguíneo, además de que podrás relajarte.

Incluye alguna de estas actividades a tu rutina diaria y verás los beneficios que tendrá. No olvides consultar con tu médico en caso de que debas tener alguna consideración especial.

 

Fuente: Guía Fitness

¿Cómo se adapta el sistema inmune durante el embarazo?

El sistema inmune del ser humano tiene dos formas de defenderse contra las infecciones: por medio de los linfocitos o glóbulos blancos (que se encuentran circulando en la sangre) y con los anticuerpos producidos por ciertos linfocitos que también circulan en la sangre.

El embarazo es una etapa emocionante, que viene acompañada de muchos cambios inesperados en el cuerpo de una mujer. Un cambio que la mayoría de las embarazadas experimentan durante esos nueve meses cruciales, es el debilitamiento del sistema inmunológico y, por ende, incrementa la posibilidad de contraer diversas infecciones.


La razón principal del sistema inmunológico debilitado es un desequilibrio hormonal en el cuerpo. Después de la implantación del óvulo fecundado (entre seis y siete días después de la concepción) en la placenta, se inicia la liberación de una hormona llamada hCG. La producción de hCG en el cuerpo aumenta a medida que avanza el embarazo, causando ausencia de menstruación, cambios de humor, náuseas matutinas, fatiga, náuseas, etc.

Por otro lado, la deficiencia nutricional también puede causar un mal funcionamiento del sistema inmune. Ya que el cuerpo está apoyando tanto a la madre como al bebé, aportando nutrientes y minerales esenciales, la deficiencia nutricional también puede llevar a un sistema inmune debilitado. De aquí la importancia de acudir con un nutricionista especializado para llevar una dieta apropiada.

Asimismo, es importante señalar que, durante el embarazo, el sistema inmunológico materno se deprime (supresión inmunológica) para que el feto no sea rechazado como si fuese un cuerpo extraño. Las enfermedades infecciosas, sobre todo durante el primer trimestre del embarazo, son de mayor consideración, pues es el período más vulnerable del feto.

Las infecciones más frecuentemente asociadas con problemas en el recién nacido son la toxoplasmosis, listeriosis, salmonelosis, rubéola, citomegalovirus, hepatitis B y herpes genital.

No hay razón para alarmarse, pues existen medidas que pueden ayudarte a disminuir la posibilidad de desarrollar alguna de estas infecciones durante el embarazo.

Toda mujer en edad fértil debería estar vacunada contra rubéola, varicela, hepatitis B y difteria-tétanos (refuerzos cada 10 años). Además, por el mayor riesgo materno de complicaciones, se recomienda la vacunación contra la influenza durante el embarazo. Por supuesto, no todas las vacunas se pueden aplicar durante este periodo, hay un esquema de vacunación que se debe de seguir y un médico es quien lo debe indicar.

Asimismo, las prácticas de higiene como lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con la saliva de otras personas (a través de compartir alimentos, bebidas o utensilios), puede disminuir la posibilidad de contraer alguna infección.

Cuida tu salud y la de tu bebé asegurándote de seguir estas recomendaciones.

 

Fuente: Toque de Mujer, Salud y Bienestar, Mi Sistema Inmune

Top