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Reconocer una picadura de insecto

El verano está llegando y con él los insectos. Hay picaduras que tardan días y días en desaparecer, a veces son pequeñas o grandes, otras son sarpullido o ronchas, algunas duelen y otras arden. No siempre es sencillo identificar al culpable de la picadura, ¿sería un mosquito o una araña, quizá algo más? En Vitalia Salud te compartimos una guía para identificar una picadura de insecto, así sabrás cuál es la mejor forma de tratarla.

 

 

Picadura de mosquito: A quién no le ha picado un molesto mosquito, son la pesadilla del verano. Sus picaduras son pequeñas y bastante reconocibles, suelen ser una mancha roja de forma circular o un pequeño bultito rojo que da mucha comezón. Los mosquitos prefieren zonas descubiertas, como  brazos y piernas, aunque a veces pican en la cara. Puedes aliviar la comezón con aloe vera o compresas frías.

Picadura de pulgas: Cuando se trata de picaduras pequeñas agrupadas en un área determinada, puede ser una pulga la que esté detrás. Se manifiestan como pequeños montículos en la piel y suelen producir mucho picor. Las picaduras se localizan a menudo en los tobillos y en las piernas, presta atención a las pequeñas manchas de sangre en la ropa y en las sábanas del portador, que pueden ser un indicio de infestación de pulgas.

Picadura de avispa o abeja: Las picaduras de abeja o avispa son particularmente dolorosas, producen hinchazón y ardor, aunque estos efectos no duran más de uno o dos días. Suele presentarse como una manchita roja con un punto blanco (donde aún puede estar el aguijón). Si te picó una abeja, tendrás que extraer este aguijón con cuidado, de preferencia con pinzas esterilizadas. Si te picó una avispa, no habrá aguijón, lo que significa que podría haberte picado en más de una ocasión. En cualquier caso, no aprietes la zona afectada para evitar esparcir el veneno.
Hay dos situaciones que revisten especial riesgo: cuando la picadura se produce en la nariz, la garganta o la boca, ya que la inflamación provocada podría dificultar la respiración, y cuando la persona es alérgica a las avispas o abejas. Acude a un centro médico cuanto antes si se trata de alguno de estos escenarios.

Picadura de araña: Las arañas no pican, propiamente, sino que muerden. Son picaduras similares a la de otros insectos, salvo las de arañas peligrosas como la viuda negra, que presentan dos pinchazos juntos, o la de la araña reclusa marrón, cuya picadura deja una forma de diana en la piel. El resto de las  picaduras de araña suelen ser un único montículo que produce bastante picor y que puede ser desde pequeño hasta muy grande. Si te fijas muy bien, verás dos pequeñas incisiones donde la araña clavó sus colmillos. Hay otras especies de arácnidos, como las temidas tarántulas, que rara vez muerden. De hecho, la toxina que desprenden cuando te muerden no es peligrosa; el mordisco te dolerá como te puede doler una picadura de avispa. Sin embargo, debes tener cuidado con sus pelos, parecidos a agujas, que lanzan cuando se inquietan o se sienten amenazadas. Los pelos se incrustan en la piel y desencadenan una reacción alérgica (anafilaxis) que involucra urticaria, inflamación y dificultad para respirar. Acude con el médico, es probable que te recete algún antihistamínico para la alergia.

Picadura de garrapata: Esta picadura no produce dolor, se manifiesta como un pequeño cerco o mancha de un rojo muy vivo. En muchos casos, aún verás la garrapata en la piel. Si este es el caso, debes extraerla con unas pinzas, para evitar que quede la cabeza adentro y provoque alguna infección. Una vez que se pegan, las garrapatas se desplazan hasta lugares calientes y húmedos del cuerpo, como las axilas, la ingle y el cabello, así que revisa bien todo tu cuerpo si estuviste en zonas donde hubiera mucho pasto o matorrales. Si bien la mayoría de las garrapatas son inofensivas, en ocasiones son portadoras de bacterias que ocasionan tularemia, enfermedad de Lyme y entre otros padecimientos. .

 

 

Picadura de hormiga: Las hormigas, como las arañas, muerden. Este tipo de picadura suele producir hinchazón y, en ocasiones, presentar algo de pus. Cuando la hormiga roja muerde, inyecta un veneno que produce picazón, inflamación e irritación de la piel. Empezarás a sentir molestias cuando aparezca una llaga roja y luego una ampolla visible. Las hormigas rojas se clavan en la piel con sus mandíbulas y es difícil sacarlas, hazlo cuanto antes sin darles manotazos porque harás que se alteren y se incrustarán más en tu piel.  

Salvo por las abejas, es bastante raro que alguien sea alérgico a algunos de los insectos mencionados. La recomendación general es higienizar la zona de la picadura, lavando con agua y jabón o algún desinfectante. Cuando la zona duela o provoque comezón, puedes aplicar compresas frías con un paño húmedo o con algo de hielo; no te rasques porque podrías infectar el área.
No subestimes ninguna picadura, ante cualquier síntoma anormal como fiebre, mareos, vómitos o desvanecimientos, acude con el médico.



Fuente: Guía Infantil

 

 

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