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Lo que tienes que saber sobre la insulina

Antes del descubrimiento de la insulina, la diabetes era poco menos que una sentencia de muerte. Lo cierto es que la insulina ha salvado miles de vida, pero, ¿por sabes exactamente qué es? ¿o por qué algunas personas necesitan dosis inyectadas? En Vitalia te compartimos información de utilidad sobre la cuestión.


¿Qué es la insulina?
La insulina es una hormona producida por el páncreas que desempeña un papel fundamental en el metabolismo de las grasas y los carbohidratos y es liberada en la circulación después de que se ingieren alimentos. Una vez degradados éstos en el estómago, los ácidos grasos, proteínas, glucosa y demás nutrientes pasan al torrente sanguíneo y es la insulina la encargada de llevar glucosa a los músculos, el hígado y los adipocitos, en donde se quema para producir energía. El organismo humano necesita niveles de glucosa adecuados para funcionar satisfactoriamente, pero demasiada glucosa en la sangre puede resultar dañina.

¿Cómo se relaciona la insulina con la diabetes?
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa en la sangre son más elevados de lo normal. Cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no usa la insulina debidamente, se habla de diabetes tipo 1 o 2.
Sin insulina, la glucosa permanece en la sangre y se pasa a través de los riñones a la orina. Los diabéticos producen una gran cantidad de orina, y ya que la glucosa extrae el agua del cuerpo, el resultado es una sensación casi permanente de sed. Por otro lado, la pérdida de peso y la falta de energía se presentan cuando la glucosa no puede entrar en las células del cuerpo.

Resistencia insulínica
La diabetes tipo 2 comienza con un trastorno llamado resistencia insulínica, en donde las células dejan de responder eficazmente a la presencia de esta hormona. La primera reacción del organismo es producir más insulina. Durante esta fase, todavía puede revertirse el curso de la enfermedad siguiendo un régimen alimenticio más adecuado y haciendo actividad física con regularidad. Los pacientes que presentan resistencia a la insulina pueden tomar medicamentos recetados para detener el avance del padecimiento. Sin embargo, cuando las células del páncreas (llamadas beta o islotes) finalmente dejan de funcionar, el paciente necesitará insulina artificial para sobrevivir y, como consecuencia, será un diabético insulinodependiente.  
En cambio, cuando el cuerpo no puede producir insulina, una deficiencia tal vez causada por la genética o una respuesta inmune desencadenada por un virus, se habla de diabetes tipo 1.

Cabe señalar que la diabetes tipo 2 se puede prevenir modificando ciertos hábitos en el día a día. Es importante realizar un chequeo preventivo al menos una vez al año para descartar prediabetes o tratarla si se da el caso, llevar una dieta nutritiva e incorporar actividad física a tu rutina.  El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, son los verdaderos factores de riesgo de la diabetes tipo 2.

 

 

Tipos de insulina

Hay cuatro tipos de insulina en el mercado: de acción rápida, simple o de acción breve, de acción intermedia y de acción prolongada. Son clasificadas por categoría de acuerdo con el tiempo que tardan en surtir efecto y con el tiempo durante el cual permanecen activas en el organismo. Algunos tipos de insulina inyectable presentan una mezcla de dos tipos de insulina. La insulina puede administrarse debajo de la piel con una aguja desechable, con un bolígrafo de insulina, un inyector a presión (rocía la hormona dentro de la piel) o  la bomba de insulina, que los pacientes portan continuamente.

La insulina en bolo es de acción rápida y se usa antes de las comidas para controlar el aumento de glucosa después de la ingesta de alimentos. En cambio, la insulina basal es de acción prolongada o intermedia y controla el nivel de glucosa en la sangre entre las comidas y durante la noche; generalmente se usa una o dos veces al día. Por su parte, la insulina premezclada es una combinación de insulina en bolo e insulina basal que controla el nivel de glucosa en la sangre después de comer y entre comidas; por lo general se usa dos veces al día antes del desayuno y la cena.

La clase de insulina que recete el médico depende del tipo de diabetes que se padezca, el estilo de vida del paciente, su edad y la reacción de su cuerpo a la insulina.

Ninguna otra droga en la historia de la medicina cambió las vidas de tanta gente tan repentinamente como lo hizo la insulina.  Gracias a los avances de la ciencia, la diabetes ya no una enfermedad mortal, siempre que se lleve el tratamiento adecuado. Es importantísimo fomentar la cultura de la prevención y saber detectar a tiempo las señales que el cuerpo envía.

 

Fuente: Reader’s Digest, Healthline, Hormone Health, Fundación para la Diabetes

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