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¿Estás burned-out o estresado?

Cuando tienes sentimientos negativos hacia las personas con las que trabajas y hacia tu propio trabajo, ¿asumes automáticamente que simplemente estás estresado? Si tu respuesta fue sí, lamentamos decirte que lo que estás sintiendo no es estrés laboral sino el síndrome burnout. Se trata de una respuesta al estrés laboral crónico, en la que tienes actitudes negativas hacia tus compañeros de trabajo y hacia tu propio rol profesional. Además de encontrarte emocionalmente agotado, este síndrome se compone de tres síntomas:

a) Falta de realización personal. Es cuando sientes desilusión para darle sentido a tu vida y logros personales. Usualmente se acompaña de un disminución de productividad y autoestima.

b) Despersonalización. Es cuando te distancias emocionalmente de las personas, pues  desarrollas sentimientos y actitudes negativas, distantes y frías.

c) Cansancio emocional. Es cuando te sientes agotado y fatigado. Lo puedes sentir tanto física como psíquicamente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia con el estrés? Pues bueno, el estrés aparece como respuesta a estímulos estresantes como un horario o una carga de trabajo excesivos. Por el otro lado, el síndrome burnout se produce por un trabajo no estresante pero altamente desmotivador, que termina inhibiendo tus capacidades.

Si continuamente presentas dolor en la espalda, tensión en el cuello, problemas gastrointestinales (diarrea, vómitos, dolor abdominal), tristeza extrema, ansiedad, insomnio, fatiga, dolor de cabeza, presión arterial alta, dificultad para respirar, relaciones interpersonales problemáticas, aumento o pérdida de peso, es momento de que busques ayuda profesional ya sea con un psicólogo o un médico.

Para poder brindar un tratamiento adecuado se debe tomar en cuenta cuánto tiempo llevas sintiéndote de esta manera y el grado en que te ha afectado. Desde el punto de vista médico el tratamiento debe ser con base en tranquilizantes o ansiolíticos. Por el otro lado, desde el punto de vista psicológico existen muchas alternativas que hacen énfasis en el control emocional y el aprovechamiento de los recursos del organismo. Entre las técnicas que se utilizan para el manejo del estrés se encuentran las técnicas de respiración y relajación, técnicas cognitivo-conductuales, terapia, grupos de autoayuda y yoga.

 

Fuente:

Merino O., Guía para la prevención del estrés en la empresa, Madrid, 2013.

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