5 consejos para dormir bien en la noche

 

Dormir es una de las necesidades vitales del cuerpo. Cuando entramos al mundo del sueño el organismo se recupera y nos llena de energía para el siguiente día. Es tan importante en nuestra vida que, si no dormimos lo suficiente, reducimos nuestro rendimiento y habilidad para realizar actividades. Aún más importante, no dormir puede afectar nuestro estado de ánimo y conducir a problemas más grandes como irritabilidad, depresión y ansiedad. Finalmente, además del componente psicológico, la falta de sueño aumenta el riesgo de obesidad, enfermedades del corazón o diabetes tipo 2.

Si tú eres de los que no puede dormir bien en las noches, te dejamos algunos consejos que te ayudarán a recuperarlo en un cerrar de ojos. ¡No dudes más y sigue leyendo!

 

 

Crea un ambiente agradable   

 

 

Cómo crees que sea más fácil dormir: ¿en una habitación limpia y ordenada o en un cuarto caótico y sucio? Seguramente elegiste la primera opción y estás en lo correcto. Para dormir bien es necesario crear un ambiente agradable y relajante donde puedas olvidarte de las preocupaciones del día a día. Así que ordena tu cuarto; prende unas velas y algo de incienso y verás que rápido cierras los ojos.

 

 

Duerme y levántate a la misma hora todos los días 

 

Crear una rutina de sueño es vital para dormir sanamente, así que lo mejor que puedes hacer es dejar esas noches de desvelo. Ve a la cama a la misma hora y comienza tu día igual. De esta forma tu cerebro aprenderá a qué hora debe irse a dormir.

 

 

Haz ejercicio regularmente (pero no demasiado tarde) 

 

 

Hacer ejercicio no sólo es bueno para la salud física. Al realizar actividades que nos cansen podemos conciliar el sueño más fácilmente. Si quieres dormir bien, asegúrate de hacer ejercicio (caminar, correr, bailar o lo que más te guste) durante el día. No hagas esto a altas horas de la noche, pues podrías obtener el efecto contrario (es decir, insomnio).

 

 

Evita la cafeína por las tardes y la noche

 

 

Las bebidas con cafeína pueden ser muy buenas durante el día, ya que nos dan energía para seguir. No obstante, te mantendrán despierto durante la noche. Si vas a tomar café o té, asegúrate de no hacerlo en la tardes y (obviamente) en las noches.

 

 

Apaga todas las luces al menos una hora de dormir 

 

 

De acuerdo a la Universidad de Oxford la luz azul emitida por un teléfono o la pantalla de la computadora pueden suprimir la melatonina (hormona que te ayuda a dormir) y aumentar tu estado de alerta. Así pues, para lograr un sueño reparador apaga todas las luces de tu cuarto. No caigas en el error de dejar la televisión o la computadora encendida. Eso sólo provocará que estés más despierto.

 

 

Comparte este artículo a tus amigos para que sepan cómo tener un sueño tranquilo y energizante. ¡Te lo agradecerán!

 

Fuente

CNN en español

Medline plus

 

Autocuidado o cómo ser bueno con uno mismo

Te levantas a las 6 de la mañana para ir al trabajo. Omites el desayuno porque ya vas algo tarde. No dormiste bien la noche anterior (ni en toda la semana) y te duele la cabeza durante el día. A la hora del almuerzo compras comida rápida, mientras sigues trabajando en los pendientes. Sales de la oficina pensando en lo que tienes que hacer al otro día. Llegas a casa y sólo te queda energía para cenar. Te duermes junto a la computadora mientras ves una película…. 

 

 

¿Te suena familiar esta historia? Probablemente sí. El ritmo de vida que llevamos en la actualidad es muy exigente, por lo que es común que olvidemos cuidar de nosotros mismos. Ya sea que no te hayas dado cuenta o que estés esperando a terminar esos pendientes, descuidar de tu salud física y mental tiene consecuencias graves. Es por eso que en los últimos años ha surgido el concepto de autocuidado: prácticas cotidianas que realizamos para cuidar nuestra salud física y mental, así como prevenir enfermedades.

 

El autocuidado es una herramienta vital para mantenernos felices y plenos. Comprende una serie de prácticas como manejo de estrés, actividad física, recreación, manejo de tiempo libre, interacción social, alimentación, entre muchas otras. Es una forma de brindarnos amor, seguridad y protección no sólo para el día a día, sino también para el futuro. El autocuidado es un proyecto individual que requiere de compromiso y respeto hacia nosotros mismos.

 

Ahora que ya conoces este concepto, contesta las siguientes preguntas y descubre qué tan bueno eres contigo mismo. Recuerda que para tener autoconocimiento debes ser totalmente honesto al responder.

 

  1. ¿Me alimento sanamente?
  2. ¿Descanso lo suficiente?
  3. ¿Cuándo fue la última vez que me realicé un examen médico general?
  4. ¿Me doy espacio para gustos y pasatiempos?
  5. ¿Cuántos minutos al día dedico a conectarme con mi yo interior?

 

Seguramente descubriste cosas muy importantes sobre ti. Ahora que has terminado esta breve prueba, comparte este artículo con tus amigos y familiares. Es importante que tanto tú como ellos se hagan responsables de su propia salud. ¡Cuídate y cuida a tus seres queridos! 

 

 

Fuentes

Portal académico UNAM

Los beneficios de comer avena

La avena es famosa por ser uno de los cereales más saludables del mundo. Además de aportar energía, contiene vitaminas, minerales y antioxidantes altamente beneficiosos para el cuerpo. 78 gramos de avena aportan hierro, zinc, magnesio, entre muchos otros elementos nutritivos. ¡A continuación te mostramos los beneficios que esta deliciosa comida tiene para ti!

 

Disminuye los niveles de colesterol

La avena contiene altas cantidades de fibra, que ayudan a reducir los niveles de colesterol en todo el cuerpo. Este cereal merma el nivel de colesterol malo (lipoproteínas de baja densidad o LDL en inglés), responsable de enfermedades cardíacas como ataques al corazón y accidentes cerebrovasculares.

 

Reduce los niveles de azúcar en la sangre

La fibra soluble de la avena ralentiza la digestión y la absorción de hidratos de carbono. En consecuencia, se reduce el nivel de la glucosa que se produce después de comer, así como la respuesta insulínica.

 

Es un gran auxiliar en la pérdida de peso

Debido a que la avena deja una sensación de saciedad, al comerla ingerimos menos calorías durante el día, lo que eventualmente conduce a la pérdida de peso. ¡Nada como un desayuno saludable en las mañanas, que además te ayude a cuidar tu peso!

 

Ayuda al estreñimiento

Otro beneficio de la avena es que previene el estreñimiento. Junto con las vitaminas, minerales y la fibra, la avena regula el funcionamiento del sistema digestivo y se encarga de que funcione de manera normal.

 

Estos son sólo unos beneficios que la avena ofrece. ¿Quieres conocer más? ¡Haz click en el siguiente video y comienza a vivir una vida saludable!

 

Fuentes

Mejorconsalud

 

5 tés que no pueden faltar en tu dieta

 

Té verde

Es un gran antioxidante, además de ser anticancerígeno. Previene la diabetes y tiene efectos diuréticos. También contiene cafeína, por lo que es genial para cuando necesites concentrarte.

 

Té rojo

Este té es un aliado ideal para perder peso. Además, si tienes colesterol alto, te ayudará a reducirlo drásticamente.

 

Té de jazmín

Si te estresas fácilmente, el té de jazmín es para ti. Ayuda a disminuir la tensión y reducir los efectos de la ansiedad. Encima de eso, tiene muchos antioxidantes y estimula la circulación sanguínea.

 

Té de tila

El té de tila es para las noches de insomnio. Es un somnífero relajante que te ayudará a dormir en momentos difíciles.

 

de manzanilla

No hay nada como el té de manzanilla para el dolor de estómago, pues contiene desinflamatorios naturales que mitigan las molestias de los cólicos. También es bueno para aliviar irritaciones de la piel y de los ojos.

 

Fuentes

JennHealthGroup

El Universal

Laopinión.com

Conoce las diferencias entre las grasas ‘buenas’ y las grasas ‘malas’

 

Debido a la cultura de la moda y la dieta que ha imperado a lo largo de los años, hemos aprendido a temer a la palabra ‘grasa’. Evitamos consumir a toda costa y nos sentimos culpables cuando comemos algún alimento ‘prohibido’. Entramos así en un círculo vicioso que gira entre nuestro deseo de ser sanos y nuestro gusto por la comida.

 

Sin embargo, no debemos temer a la grasa. Es un componente natural que se encuentra en diversos organismos animales y es necesaria para el correcto funcionamiento del cuerpo. Más que temor, debemos diferenciar las grasas que son sanas para nuestro cuerpo de aquellas que nos perjudican. Te presentamos a continuación las diferencias entre las grasas ‘buenas’ y ‘malas’.

 

Grasas malas 

 

El problema con este tipo de grasas es que son un riesgo para el corazón y los vasos sanguíneos, ya que aumentan la producción de colesterol del cuerpo. Su alto consumo puede provocar un ataque cardíaco, un accidente cerebrovascular, entre otras complicaciones de salud. Las grasas saturadas (grasas de origen animal, como la leche y la carne), así como las grasas trans (aceite vegetal hidrogenado) forman parte de este grupo. Aceites vegetales como el aceite de coco y el aceite de palma también están incluidos dentro de las grasas malas, a pesar de que su consumo está en boga. Recuerda debes reducir el consumo de este tipo de grasa y que vigilar que no excedan el 6% de tu consumo de calorías diario.

 

Grasas buenas 

 

A diferencia de las primeras, estas grasas no elevan el nivel de colesterol en el cuerpo, por lo que no generan riesgos de enfermedades cardíacas. De hecho, pueden ayudar a disminuir los niveles de colesterol de la sangre. Algunos ejemplos de grasas buenas son las grasas poliinsaturadas (aceite de canola y oliva), grasas monoinsaturadas (aceite de girasol y cártamo) y aceites Omega 3 (que se encuentran en el pescado). No obstante, no olvides que estas grasas (aunque sean sanas) tienen un alto contenido calórico, por lo que debes limitar su consumo para mantener un peso saludable.

 

Ahora ya sabes las diferencias entre las grasas ‘buenas’ y ‘malas’. Disfruta de tu siguiente comida y cuida tu salud con esta información.

 

Fuente

Diabetes educación online

Conoce todo sobre las enzimas digestivas y sus beneficios en tu dieta diaria

 

Las enzimas son proteínas cuya función es acelerar la velocidad de las reacciones químicas que se producen en el organismo y que son necesarias para mantener su actividad biológica. Se dice que son catalizadores porque cada reacción química necesita una enzima para que se realice, es decir, todo lo que se transforma lo hace gracias a una enzima. Conoce más sobre sus beneficios en el blog de Vitalia.

 

Las enzimas necesitan condiciones adecuadas para poder hacer sus funciones y si las condiciones se alteran, mueren. Los alimentos tienen enzimas, a mayor número cuanto más frescos y menos manipulados estén. Frutas como la papaya, la piña y el kiwi, son alimentos con grandes cantidades de enzimas.

 

Las enzimas son necesarias para descomposición (hidrolización) y digestión de alimentos, facilitar la absorción de nutrientes, estimular el cerebro, proporcionar energía en el organismo, reparar todos los tejidos, órganos, huesos, mantener el sistema inmunológico, entre otras.

 

 

Si la cantidad de enzimas digestivas en el cuerpo no es suficiente, los alimentos no son digeridos completamente, lo que provoca putrefacción a nivel intestinal, reducción de la flora bacteriana benéfica y proliferación de patógenos. Esto se traduce en digestión lenta y pesada, mal aliento, malnutrición, estreñimiento, gases o ardor de estómago y obesidad. Otro de los síntomas más frecuentes de la falta de enzimas digestivas es el dolor estomacal después de comer o incluso varias horas más tarde.

 

Recuerda que una buena digestión aumenta la disponibilidad biológica de los nutrientes, mejora la tolerancia de los alimentos e inhibe la formación de toxinas y otras sustancias desfavorables del tracto digestivo.

 

Con el paso de los años, el envejecimiento y las enfermedades contraídas durante todo ese periodo van mermando y reduciendo los “depósitos” de enzimas, y si a esto se le suma que al cocinar los alimentos la mayor parte de las enzimas se destruyen, por eso es recomendable consumir las enzimas como suplementos.

 

Fuente: Conasi, Dieta Metabólica