¿Conoces los síntomas del estrés laboral?

El estrés laboral es un problema que afecta a muchos, por eso es importante saber reconocer las señales que envía el cuerpo para tomar las medidas necesarias y evitar consecuencias más graves.

Señales de aviso temprano del estrés laboral

– Dolor de cabeza
– Alteraciones de descanso
– Dificultad para concentrarse
– Mal humor
– Alteraciones del estómago

– Fatiga
– Aumento o falta de apetito

 

Señales emocionales del estrés laboral

– Ansiedad
– Apatía
-Depresión
-Irritabilidad
– Insomnio

De igual manera, el estrés puede afectar diferentes ámbitos de la vida de una persona:

  • Cognitivos: verse sometido a situaciones de estrés por periodos prolongados afecta la memoria, la atención y la capacidad de concentración, impactando de manera negativa en el desempeño de las tareas diarias.
  • Físicos: debido a trastornos del sueño, pérdida de apetito, se presentan molestias corporales difusas, dolores de cabeza o de otras partes del cuerpo, náuseas, vómitos y alteraciones en la piel, como sarpullido.  
  • Emocionales e interpersonales: deterioro en las relaciones con los demás, incluso con la a familia y los amigos, pues la persona afectada se va aislando cada vez más.

 

Identificar estos cambios en la conducta o el estado de ánimo a tiempo ayudará a evitar crisis tanto personales como laborales. Quizá no está en tu poder controlar todas esas situaciones que causan estrés, especialmente en el trabajo, pero busca siempre estrategias para manejarlo, de modo que logres ser funcional, eficiente y feliz.

Fuente: IMF

6 estrategias para reducir el estrés laboral

¿Has pensado en el impacto que puede tener el estrés laboral en diferentes ámbitos? Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el estrés laboral representa pérdidas de de entre 0.5% y 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) de los países.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud trata este tipo de estrés como una epidemia mundial. Depresión, infartos, insomnio, son apenas algunas de las consecuencias a las que se exponen miles de personas que deben lidiar con el estrés laboral. En Vitalia Salud queremos compartir contigo seis estrategias que te ayudarán a reducirlo con el fin de que tengas una mejor calidad de vida.


Establece buenas relaciones con los compañeros

La mayoría de las personas laboran en oficinas, es decir, tienen que convivir con sus compañeros de trabajo en menor o mayor medida. Establecer una buena relación con ellos será uno de los factores que influirán de manera decisiva en sus niveles de estrés. Esta red social hará que una persona se sienta valorada por su contribución al equipo, servirá como apoyo en momentos de crisis y favorecerá un buen ambiente.

Establece prioridades
Es vital tener tus prioridades claras, en especial cuando la jornada laboral tiene un tiempo limitado y hay tareas que deben cumplirse en un horario dado. Al no establecer prioridades, es fácil distraerse  con tareas que podrían haberse hecho en otro momento. Una buena estrategia para evitar que esto suceda, es hacer una lista de pendientes desde que comienza el día, ordenándolos por prioridad para así tener bien presente cuál labor se hace primero.

Los descansos son necesarios
Después de períodos prolongados realizando labores que demandan atención y cuidado, necesitas descansos breves para recuperar la concentración.  Toma al menos cinco minutos cada dos horas, para despejar tu mente y reanudar tus tareas al cien.

La organización es la clave

Tu espacio de trabajo debe ser operativo, no solo para ti, sino también para todos aquellos que trabajan contigo. La contaminación visual no favorece a nadie, procura mantener tu espacio de trabajo limpio y ordenado. De esta manera podrás sentirte más cómodo y encontrar carpetas, hojas y demás información sin demoras.


Desarrolla respuestas saludables

 

En el caso ideal, el trabajo acaba cuando sales de la oficina, pero lo cierto es que hay ocasiones en las que es necesario llevar pendientes a casa. Procura tener actividades que te ayuden a relajarte y a mantener tu estabilidad emocional y mental. En vez de intentar combatir el estrés con hábitos poco saludables, como el exceso de comida o alcohol, busca algo que, de paso, beneficie tu estado físico. El ejercicio es una excelente opción, pues permite la liberación de endorfinas. Escoge algo que disfrutes y que puedas incorporar en tu rutina como un hábito, practica yoga, haz caminatas, sal a correr en las mañanas, ve a nadar, cualquier cosa que te permita tener un respiro de las obligaciones laborales diarias.

Duerme suficiente

Quizá estás pensando, ¿cómo voy a dormir si apenas tengo tiempo? El descanso es absolutamente necesario, si quieres evitar los efectos del cansancio y el estrés laboral crónico, deberás establecer una rutina que contemple suficiente tiempo para dormir. Si quieres ser más eficiente, debes estar al cien, y para ello debes darle a tu cuerpo lo que necesita para recuperarse.

 

Fuente: Building Talent, Forbes

Aprende a dejar de ser sedentario

Llevar una rutina con poca actividad física está lejos de ser una vida saludable. El sedentarismo podría conducir a la obesidad y el sobrepeso que, en casos extremos, podría llevarte incluso a la muerte. Es sumamente importante dejar atrás los malos hábitos y empezar a moverte para que tu cuerpo sienta los beneficios de una vida más activa.

 

Para empezar, debes conocer algunas de las principales consecuencias del sedentarismo:

Mala condición física. Si no realizas ejercicio con regularidad, es bastante probable que tengas una mala condición física, que no es más que un mal rendimiento al hacer cualquier actividad física, como caminar rápido o subir escaleras.

Aumento de probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades. La falta de actividad física también aumenta el riesgo de padecer determinadas enfermedades cardiovasculares y coronarias. Destacan sobretodo la diabetes, hipertensión arterial y ataques cardíacos.

 

Deterioro del cuerpo y problemas articulares. Debido a la pérdida de masa muscular y fuerza, el sedentarismo tiende a causar a su vez dolores articulares y contracturas en la espalda y cintura.

 

Osteoporosis. El envejecimiento, el sedentarismo y la mala alimentación son factores que aumentan el riesgo para desarrollar osteoporosis, un padecimiento metabólico que afecta los huesos y puede provocar fracturas que dañan la calidad de vida.

 

Trombosis coronaria. La falta de ejercicio puede llevar a que el cuerpo deje de quemar calorías. Un exceso de ellas se acumula en forma de grasa, elevando también lla cantidad de lipoproteínas, colesterol y grasa en sangre. A su vez, esto impide la flexibilidad de las paredes de los vasos sanguíneos y puede endurecer las arterias.

 

Dolor de espalda. Las posturas incorrectas, producto de estar sentado por períodos prolongados, aumentan la presión sobre el disco entre las vértebras, lo que también facilita la aparición de hernias discales, fisuras o contracturas.

 

Muerte prematura. La inactividad física se ha asociado consistentemente con un mayor riesgo de muerte prematura, además de estar vinculado con un mayor riesgo de patologías como la enfermedad cardiaca y el cáncer.

Ahora que ya conoces algunos de los problemas que puede acarrear llevar una vida poco activa, es momento de aprender a dejar de ser sedentario.

 

Es muy importante realizar actividad física de manera diaria para acabar con el sedentarismo. Puedes elegir un programa de ejercicios divertidos en alguna app para tu teléfono que te mantenga motivado a seguir practicando diario. Esto te devolverá el control de tu salud y podrás mejorar tu vitalidad, condición física y trabajar en el exceso de peso.

 

No solo verás que tu salud física mejora, también verás beneficios psicológicos como la disminución de estrés, una mayor confianza y autoestima. Recuerda que si no estás acostumbrado a realizar actividades físicas de manera regular, puedes comenzar a ejercitarte poco a poco.

 

No es necesario que te inscribas a un gimnasio, basta con no permanecer sentado y en la misma posición durante largos periodos de tiempo y empezar a moverte más. Este es el momento de cuidar tu salud en pro de una mejor calidad de vida, ¡decídete ya!

Fuente: ClikiSalud, El Día, Vitónica

¿Cómo influye mi peso en la probabilidad de padecer diabetes?

Si sufres de obesidad, es más probable que desarrolles diabetes. Conoce cómo prevenirlo.

 

Existen varios factores por las que una persona pudiera desarrollar diabetes tipo 2, entre ellos se encuentra el sedentarismo, la presión alta y sobre todo, el sobrepeso. Se ha demostrado que mientras mayor sea el sobrepeso de una persona, mayores serán las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, por lo que es muy importante tener un control sobre este indicador.

¿Cómo puedo saber si tengo obesidad?

Una de las maneras para determinar si alguien sufre de sobrepeso u obesidad, es calculando el IMC, o índice de masa corporal, lo puedes calcular dividiendo nuestro peso entre el cuadrado de tu altura.  Por ejemplo:

  • Altura = 1.65 m
  • Peso = 68 kg
  • Calculo: 68/(1.65)2 = 24.98

Si obtienes un resultado mayor de 25, entonces podría ser probable que sufras de sobrepeso.

Otra clase de obesidad es la abdominal, esto ocurre cuando la grasa se acomula en la parte central del cuerpo a la altura del ombligo. Esta grasa afecta principalmente al hígado y el páncreas, lo que se traduce en mayor resistencia a la insulina. Esto aumenta en gran medida la probabilidad de sufrir diabetes tipo 2.

Para saber si cuentas con exceso de grasa abdominal, solamente tienes que medir tu cintura con una cinta métrica y procurar no sobrepasar estos resultados:

  • Mujeres: perímetro superior de 80 cm
  • Hombres: perímetro superior de 90 cm

Aunque no sufras de obesidad, existe un riesgo mayor de padecer altos niveles de glucosa o colesterol si la zona de tu abdomen sobrepasa estos números.

¿Cómo prevenir la diabetes por sobrepeso?

Para prevenir la diabetes, es importante que practiques al menos 30 minutos de alguna actividad física de manera diaria, o al menos 5 días a la semana. También es muy importante llevar una dieta o alimentación sana y equilibrada. En resumen, trata de llevar una vida saludable y más natural.

Si tienes 45 años o más y tienes obesidad, es muy importante que acudas a tu médico para realizarte una prueba de diabetes.

 

Fuente: Oment

Beneficios de la dieta mediterránea

En palabras de la nutricionista Asun Armas Prado, la dieta mediterránea hace referencia a un “estilo de vida saludable, donde tan importante es comer bien como compartir la comida, incorporar ejercicio físico diario y practicar una cocina de temporada con alimentos del entorno”.

 

La dieta mediterránea es rica en fibra y pobre en grasas saturadas, ya que está basada en un elevado consumo de cereales, frutas, verduras, hortalizas y legumbres, e incluye los pescados y el aceite de oliva como fuente principal de ácidos grasos esenciales.

Los beneficios de seguir una dieta mediterránea son reconocidos por expertos de todo el mundo, pues es poco menos que sinónimo de “equilibrio”.  De hecho, este estilo de vida fue declarado en 2010 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

 

 

  • a fibra de cereales, leguminosas, frutas y verduras favorece el tránsito intestinal y, en general, contribuye a equilibrar el perfil calórico de la dieta.
  • Las vitaminas, minerales y antioxidantes se relacionan con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
  • El aceite de oliva, el pescado azul y los frutos secos reducen el nivel de colesterol, previniendo el riesgo cardiovascular.
  • La dieta mediterránea es la recomendada por la OMS para conseguir una buena calidad de vida y prevenir enfermedades degenerativas.

 

Se han efectuado estudios nutricionales tanto en Grecia como en otros países de la costa mediterránea, concluyendo ya en los años 60 que esta dieta es una de las más completas, equilibradas y sanas que existen.

 

 

Seguir una dieta mediterránea, además de ayudar a controlar el peso e incrementar la sensación de bienestar físico, mejora del funcionamiento de diversos órganos, como el riñón y el corazón.

A pesar de sus ventajas, llevar una dieta mediterránea de forma estricta puede hacer que los niveles de hierro y de calcio sean reducidos por consumir menos productos cárnicos y lácteos. Consulta con tu nutricionista si es necesario tomar algún suplemento para complementar tu dieta.

Fuente: Mejor con salud, Heraldo

Ejercicio y diabetes

Primero que nada, el ejercicio disminuye la glucosa en la sangre de varias maneras. Por un lado, se aumenta la sensibilidad a la insulina, de modo que las células la aprovechan mejor para hacer uso de la glucosa en sangre mientras haces actividad física. Por otro lado, cuando los músculos se contraen durante la actividad física, se estimula otro mecanismo que permite que las células tomen glucosa y la utilicen como fuente de energía, independientemente de si hay insulina disponible.

De esta manera, el ejercicio puede ayudar a reducir la glucosa en la sangre a corto plazo. Y si hace actividad física de manera regular, es posible que también disminuyan los niveles de A1C.

 

 

Como señala la American Diabetes Association, el ejercicio es una parte importante del manejo de la diabetes. La actividad física puede reducir la glucosa en la sangre hasta 24 horas o más después de hacer ejercicio al hacer que el cuerpo sea más sensible a la insulina.

 

 

Debes empezar con algo ligero, como las caminatas; si no está en forma, camina durante 5 o 10 minutos al día. De ser posible,  usa un brazalete o collar que diga que tiene diabetes, ten siempre contigo fuentes de azúcar de acción rápida, como jugo o dulces duros.
Asegúrate también de tomar bastante agua durante y después de hacer ejercicio. Otra recomendación es hacer ejercicio a la misma hora del día, durante la misma cantidad de tiempo y al mismo nivel de intensidad. Esto hará que el azúcar en la sangre sea más fácil de controlar.

Asimismo, la American Diabetes Association indica que todas las personas con diabetes deben estar preparadas para tratar la hipoglucemia, considerando que los pacientes con diabetes de tipo 1 corren mayor riesgo.
Si llegas a padecer hipoglucemia durante o después de ejercitarte, debes tratarla de inmediato. Usa el mismo proceso que usarías en cualquier otro momento del día:

  • Ten a la mano de 15-20 gramos de carbohidratos de acción rápida (las bebidas deportivas, bebidas azucaradas o tabletas de glucosa).
  • Espera de 15-20 minutos y vuelve a medir tu glucosa.
  • Si los niveles siguen siendo bajos y los síntomas de hipoglucemia no desaparecen, repite el tratamiento.
  • Si deseas continuar haciendo ejercicio, se recomienda tomar un descanso para elevar el nivel de glucosa en la sangre, según la actividad que estés haciendo y cuánta insulina tienes en el torrente sanguíneo.

Ten en cuenta que la glucosa puede bajar durante la actividad física o mucho después. Es más probable que suceda si no come nada de 30 minutos a dos horas después de dejar de hacer ejercicio, prolongas la actividad física por mucho tiempo o haces alguna actividad demasiado vigorosa.
Si la hipoglucemia interfiere con frecuencia en tu rutina de ejercicio, habla con tu médico sobre la posibilidad de hacer cambios en tu tratamiento.

Procura incluir al menos 30 minutos de ejercicio al día en tu rutina, cuida tu salud.

 

Fuente: American Diabetes Association, Medline

 

 

 

 

 

Verduras congeladas, ¿una buena opción?

¿Sabías que las verduras congeladas tienen casi las mismas propiedades que las verduras frescas? Además de ser prácticas, las verduras congeladas mantienen su valor nutricional debido al proceso al que son sometidas. Ya que el tiempo que transcurre entre la recolección y la congelación del vegetal es de tan solo unas horas, se logra conservar sus cualidades nutritivas.
Así que si en el supermercado evitas los congelados, considera la siguiente información que te compartimos en Vitalia para que conozcas más sobre el consumo de verduras en esta presentación.

En primer lugar, las verduras congeladas ya están limpias, enteras o troceadas y listas para su cocción. Esto se traduce en menos tiempo en la cocina preparando los alimentos del día.


Por otra parte, se han realizado estudios que concluyen que no hay diferencias nutricionales significativas entre las verduras y frutas frescas o congeladas, siendo incluso mayores los beneficios de estas últimas. En la investigación coordinada por la Universidad de Georgia y publicada en Journal of Food Composition and Analysis, se observaron los valores nutricionales de varias frutas y verduras durante dos años. Teniendo en cuenta los resultados obtenidos en componentes como la vitamina C, la vitamina A y el ácido fólico, los test desvelaron que las versión congelada alcanzaba valores superiores.

 

 

Otra investigación realizada en la Universidad de California, encontró que las espinacas congeladas tienen mayor aporte de vitamina C que el de las espinacas frescas consumidas a los tres días de su recolección, mientras que el brócoli congelado tiene más vitamina B que el brócoli fresco.

La doctora y nutricionista Caridad Gimeno comenta en una entrevista para El País que esto se debe a que los productos destinados a la congelación son seleccionados y procesados en sus mejores condiciones, es decir, justo en el momento de su recolección, cuando apenas han perdido su valor nutritivo

Para realizar el proceso, hay un máximo de 12 horas entre la recogida, envasado y congelación de las verduras. El proceso de congelación mantiene los minerales, vitaminas y sabor de intactos. Un dato curioso: se llegan a perder más vitaminas en las verduras  si no las consumes antes de pasadas 24 horas desde que las compraste.

 

 

Otra de las grandes ventajas de las verduras congeladas, es que puedes disponer de una amplia selección de variedades durante todo el año. No hay temporadas como con las verduras o frutas frescas, de manera que podrás tener los ingredientes que necesites para preparar aquel platillo que tanto te gusta sin importar la época. Además, las verduras congeladas están libres de colorantes y otros aditivos.
No olvides que una vez que hayas descongelado las verduras, conviene cocinarlas ese mismo día o consumirlas en un plazo máximo de 4 días posteriores. No deben congelarse de nuevo, ya que perderían sus cualidades originales.

Por último, considera que los productos congelados también tienen fecha de caducidad. Las vitaminas se pierden y las grasas se vuelven rancias con el paso del tiempo, aún estando congelado el alimento. El deterioro depende de forma directa de la composición de cada alimento, si congelaste tus propias frutas o verduras, un plazo de seis meses, con un máximo de un año es lo recomendable.

Recuerda que el consumo de verduras es vital para mantener una buena salud. Si tu pretexto es que no tienes tiempo para dedicar a la preparación de tus comidas, las verduras congeladas son la mejor opción para que incorpores alimentos más nutritivos a tu dieta diaria.

 

Fuente:  Eroski Consumer, El País, El Confidencial

¿Por qué invertir en tu salud?

Invertir en tu salud y la de tu familia es, sin duda, una de las mejores decisiones que puedes tomar. Prevenir es vital si piensas formar un patrimonio, un accidente o una enfermedad que se compliquen pueden significar un duro golpe en la economía familiar. Por eso es necesario estar protegido, invertir en tu salud es, justamente, una necesidad y no un lujo.

 

Considera estas preguntas clave: ¿hay predisposición a ciertas enfermedades en tu familia?, ¿tienes hijos pequeños o planeas dar ese paso próximamente?, ¿practicas algún deporte de riesgo? Si respondiste que sí a alguna, entonces debes considerar adquirir una cobertura de gastos médicos.


Define lo que necesitas y lo que más te conviene de acuerdo a tus metas u objetivos.  Con la planificación correcta,  puedes cubrir el costo del seguro sin contratiempos y disfrutar de sus beneficios. Una de las opciones más convenientes son los Servicios Integrados de Salud, que tienen como enfoque brindar un servicio completo de salud por parte de instituciones médicas a precios accesibles.

¿Has escuchado hablar de Vitalia Salud? Este servicios es el plan de salud de Clínica Foianini que te permite acceder a los mejores cuidados y servicios médicos de excelencia por un costo mensual.


Vitalia Salud te ofrece 3 planes para satisfacer tus necesidades: Classic, Life y Premium. Cualquier de los tres planes pone a tu disposición los servicios de la Clínica Foianini al 100%, sin pagos adicionales y medicina preventiva incluida. Sobra decir que la prevención primaria, es decir, evitar que aparezcan las enfermedades, es de suma importancia. Contar un servicio médico que cubra esta rama, es lo ideal.  


Apenas el mes pasado, Vitalia Salud celebró sus 3, 000 usuarios. Los beneficios de los sistemas integrales de salud y la importancia de la medicina preventiva son medulares para entender porqué Vitalia Salud es una de las opciones más completas del mercado.  Si quieres conocer más de los planes que se ofrecen, visita el sitio web y deja tus datos.

 

Fuente: El Día, Vitalia Salud

 

7 datos sobre la diabetes que debes saber

En el portal de Fundación para la Diabetes se indica que esta enfermedad es la cuarta causa de muerte en la mayoría de los países desarrollados, pero también es una epidemia relativamente nueva para los países en vías de desarrollo y aquellas naciones recientemente industrializadas.

Las cifras de pacientes con diabetes siguen elevándose y se debe en gran medida al estilo de vida cada vez más sedentario de la población en general y de los niños en particular, así como de una mala la alimentación.
A continuación algunas datos importantes que debes saber sobre la diabetes para que tengas un contexto más concreto de sus implicaciones.

 

Más de 400 millones. Es el número de personas que tienen diabetes, la OMS cree que la cifra se podría duplicar en los próximos 20 años. La OMS declaró el año pasado en su primer “Informe mundial sobre la diabetes”, que una de cada 11 personas en el mundo ya padece el trastorno. Según las estimaciones, alrededor de 422 millones de adultos tenían diabetes ya en 2014, y la cifra no ha ido sino en aumento. 

 

 

Dos grandes tipos:

a)Diabetes tipo 1: el paciente no produce insulina por sus propios medios. Cuando se diagnostica la diabetes tipo 1, el cuerpo ataca por error las células productoras de insulina en el páncreas.

b)Diabetes tipo 2: la sufren personas que sí producen su propia insulina, pero en cantidades insuficientes o bien, su cuerpo no responde a la señal de insulina que le está enviando y no la procesa. Normalmente, la sufren personas con sobrepeso y una rutina sedentaria.

 

Pero también existe la diabetes gestacional. Durante el embarazo, puede presentarse un aumento del azúcar en sangre. Si bien los indicadores ascienden a niveles que superan el rango normal, siguen siendo son inferiores como para diagnosticar diabetes. Las mujeres que lo padecen durante los 9 meses de gestación pueden sufrir más complicaciones en el embarazo y el parto, así como ser más propensas a  padecer en un futuro diabetes de tipo 2.

 

Prevención. La diabetes tipo 2, la que más afecta a las personas, puede prevenirse llevando buenos hábitos alimenticios y una rutina moderadamente activa. La OMS asegura que se puede reducir drásticamente el riesgo de desarrollar este tipo de diabetes. 

 

Causa mortal. La OMS prevé que en 2030, la diabetes se convertirá en la séptima causa mundial de muerte.


Un peligro para el corazón. Entre el 50% y el 80% de las muertes de pacientes diabéticos se deben a problemas derivados de la enfermedad, la mayoría de ellos cardiovasculares.

 

La pobreza, factor crucial. La OMS asegura que que el 80% de las muertes por diabetes se registran en países con ingresos medios y bajos. Esto se debe, entre otras cosas, a que la comida poco nutritiva suele ser más económica que una ensalada.

 

Fuente: OMS, Women’s Health, Fundación para la Diabetes, Medline Plus

Lo que tienes que saber sobre la insulina

Antes del descubrimiento de la insulina, la diabetes era poco menos que una sentencia de muerte. Lo cierto es que la insulina ha salvado miles de vida, pero, ¿por sabes exactamente qué es? ¿o por qué algunas personas necesitan dosis inyectadas? En Vitalia te compartimos información de utilidad sobre la cuestión.


¿Qué es la insulina?
La insulina es una hormona producida por el páncreas que desempeña un papel fundamental en el metabolismo de las grasas y los carbohidratos y es liberada en la circulación después de que se ingieren alimentos. Una vez degradados éstos en el estómago, los ácidos grasos, proteínas, glucosa y demás nutrientes pasan al torrente sanguíneo y es la insulina la encargada de llevar glucosa a los músculos, el hígado y los adipocitos, en donde se quema para producir energía. El organismo humano necesita niveles de glucosa adecuados para funcionar satisfactoriamente, pero demasiada glucosa en la sangre puede resultar dañina.

¿Cómo se relaciona la insulina con la diabetes?
La diabetes es una enfermedad en la que los niveles de glucosa en la sangre son más elevados de lo normal. Cuando el páncreas no produce suficiente insulina o cuando el cuerpo no usa la insulina debidamente, se habla de diabetes tipo 1 o 2.
Sin insulina, la glucosa permanece en la sangre y se pasa a través de los riñones a la orina. Los diabéticos producen una gran cantidad de orina, y ya que la glucosa extrae el agua del cuerpo, el resultado es una sensación casi permanente de sed. Por otro lado, la pérdida de peso y la falta de energía se presentan cuando la glucosa no puede entrar en las células del cuerpo.

Resistencia insulínica
La diabetes tipo 2 comienza con un trastorno llamado resistencia insulínica, en donde las células dejan de responder eficazmente a la presencia de esta hormona. La primera reacción del organismo es producir más insulina. Durante esta fase, todavía puede revertirse el curso de la enfermedad siguiendo un régimen alimenticio más adecuado y haciendo actividad física con regularidad. Los pacientes que presentan resistencia a la insulina pueden tomar medicamentos recetados para detener el avance del padecimiento. Sin embargo, cuando las células del páncreas (llamadas beta o islotes) finalmente dejan de funcionar, el paciente necesitará insulina artificial para sobrevivir y, como consecuencia, será un diabético insulinodependiente.  
En cambio, cuando el cuerpo no puede producir insulina, una deficiencia tal vez causada por la genética o una respuesta inmune desencadenada por un virus, se habla de diabetes tipo 1.

Cabe señalar que la diabetes tipo 2 se puede prevenir modificando ciertos hábitos en el día a día. Es importante realizar un chequeo preventivo al menos una vez al año para descartar prediabetes o tratarla si se da el caso, llevar una dieta nutritiva e incorporar actividad física a tu rutina.  El sedentarismo, el sobrepeso y la obesidad, son los verdaderos factores de riesgo de la diabetes tipo 2.

 

 

Tipos de insulina

Hay cuatro tipos de insulina en el mercado: de acción rápida, simple o de acción breve, de acción intermedia y de acción prolongada. Son clasificadas por categoría de acuerdo con el tiempo que tardan en surtir efecto y con el tiempo durante el cual permanecen activas en el organismo. Algunos tipos de insulina inyectable presentan una mezcla de dos tipos de insulina. La insulina puede administrarse debajo de la piel con una aguja desechable, con un bolígrafo de insulina, un inyector a presión (rocía la hormona dentro de la piel) o  la bomba de insulina, que los pacientes portan continuamente.

La insulina en bolo es de acción rápida y se usa antes de las comidas para controlar el aumento de glucosa después de la ingesta de alimentos. En cambio, la insulina basal es de acción prolongada o intermedia y controla el nivel de glucosa en la sangre entre las comidas y durante la noche; generalmente se usa una o dos veces al día. Por su parte, la insulina premezclada es una combinación de insulina en bolo e insulina basal que controla el nivel de glucosa en la sangre después de comer y entre comidas; por lo general se usa dos veces al día antes del desayuno y la cena.

La clase de insulina que recete el médico depende del tipo de diabetes que se padezca, el estilo de vida del paciente, su edad y la reacción de su cuerpo a la insulina.

Ninguna otra droga en la historia de la medicina cambió las vidas de tanta gente tan repentinamente como lo hizo la insulina.  Gracias a los avances de la ciencia, la diabetes ya no una enfermedad mortal, siempre que se lleve el tratamiento adecuado. Es importantísimo fomentar la cultura de la prevención y saber detectar a tiempo las señales que el cuerpo envía.

 

Fuente: Reader’s Digest, Healthline, Hormone Health, Fundación para la Diabetes

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