Revelando el mito: ¿el café es bueno para ti?

El café es querido por muchos y odiado por pocos. Tanto así que hasta taza favorita le tenemos. Sin duda, es la bebida perfecta para despertarnos y ayudarnos sobrevivir el día a día. Tan amado es el café que su ingesta causa un dilema: ¿es bueno tomarlo todos los días?

La respuesta a esto es sí. Consumir aproximadamente 3 tazas de café cada día trae muchos beneficios para la salud como protección contra el padecimiento de enfermedades como la diabetes mellitus tipo 2, Alzheimer, Parkinson, hepáticas, gota, entre otras.

Si amas este vital líquido con locura, seguramente te estarás cuestionando si es posible volverse adicto al café. La respuesta es no. Sin embargo, si ya llevas consumiendo cafeína por años y bruscamente lo dejas, tendrás dolor de cabeza. Afortunadamente, este malestar es temporal.

Ahora bien, las cosas cambian un poco si padeces de ciertas enfermedades como la osteoporosis. En este caso, se recomienda que mantengas tu consumo de café a 3 tazas al día. De igual manera, si tienes predisposición a tener migrañas, te sugerimos que no abuses de tu consumo de esta bebida. Igualmente, si sufres de insomnio, es recomendable que cortes la cafeína.

Si quieres el delicioso sabor del café, pero no quieres el estado de alerta, siempre puedes optar por el descafeinado. Es importante mencionar que “descafeinado” no significa libre de cafeína. Decimos esto porque una taza regular tiene alrededor de 130 miligramos de cafeína, mientras que una taza de café descafeinado tiene aproximadamente 5 miligramos. Esta cantidad es casi la misma que encuentras en una taza de cocoa caliente o en media barra de chocolate.

 

 

¡Consejos para comer más sano sin sufrir!

Llevar una alimentación saludable suele generar pesar en algunas personas, pues significa dejar de comer cosas les encantan. Sin embargo, llevar un estilo de vida saludable no tiene porqué ser un martirio. La clave está en tomar decisiones inteligentes para construir hábitos saludables de alimentación. Después de todo, llevar una alimentación balanceada nos ayuda reducir el riesgo de enfermedad cardiovascular, cerebrovascular, diabetes entre muchas otras. Motivo por el que te hemos traído algunos consejos para que comer sano sea más fácil.

 

Infórmate. Lee las etiquetas y compara la información nutrimental en los empaques. Esto para que puedas seleccionar productos con la menor cantidad de sodio, azúcares agregados, grasa saturada y trans, y aceites hidrogenados. De igual manera, investiga de dónde y cómo se hace la comida que estás consumiendo. Si eres fanático de Netflix, aprovecha y ve algunos documentales acerca de alimentos como “That Sugar Film”, “Food, Inc.” y “Cowspiracy”.

 

Apuesta por el dulce natural. En vez optar por pan dulce, escoge mejor alguna fruta. Recuerda que las frutas contienen azúcar, pero también fibra, agua, vitaminas, minerales y antioxidantes.

 

Consume grasas sanas. Las puedes encontrar en el aceite de oliva, almendras, frutos secos, nueces y aguacate. Las nueces, almendras y frutos secos hacen un perfecto snack para aquellos momentos en los que queremos estar comiendo algo.

 

Toma agua. Nuestro cuerpo está compuesto en un 70% de agua. Evita las bebidas azucaradas como refrescos, jugos, entre otros.  

 

Prepara tu comida. Además de que ahorrarás dinero, tendrás un mayor control sobre los ingredientes, métodos de preparación y porciones.

 

No te quites alimentos. Es imposible negar que la comida chatarra es deliciosa. A todos nos gusta, pero sabemos que comerla todos los días es perjudicial para nuestra salud. Ahora bien, no tienes porqué eliminarla completamente de tu vida. ¡OJO! Esto no quiere decir que la comas todos los días. En el mundo del fitness muchos fisicoculturistas tienen un cheat meal, que básicamente es una comida libre a la semana.

 

3 snacks saludables para llevar a la oficina

Muchos trabajadores pasan toda su jornada laboral sentados frente a la computadora. Además, estando en la oficina resulta mucho más fácil descuidar nuestra alimentación. Esto debido a que muchos lugares de trabajo cuentan con maquinitas o están de cerca de tiendas de conveniencia con alternativas de alimentos no saludables para nuestro organismo. Ahora bien, esto se puede cambiar si preparamos sencillos snacks desde casa. Mismos que además de llenarte energía, te harán sentir satisfecho. He aquí tres snacks saludables para llevar a la oficina.

 

Yogurt griego

Dependiendo de tu elección de yogurt, una porción –5.3 onzas aproximadamente– puede contener entre 12 y 24 gramos de proteína. Esto ayuda a que te sientas lleno por más tiempo. Dale más sabor con un poco de fruta o frutos secos.

 

Información nutricional: Una porción pequeña (5.3 onzas) contiene aproximadamente 80 calorías, y 6 gramos de carbohidratos.

 

Queso bajo en grasa y fruta seca

Este snack es perfecto para todos aquellos que siempre andan corriendo contrarreloj. Contiene calcio y vitamina C. Además, aporta 8 gramos de proteína y gramos de fibra.

 

Información nutricional: Una barrita de queso bajo en grasa y 1 taza de fruta fresca (como frutillas), obtendrás aproximadamente 110 calorías, 5 gramos de grasa, y 12.7 gramos de carbohidratos.

 

Pistachos

Perfectos para cuando estás buscando algo saladito. Los pistachos son ricos en ácidos grasos monoinsaturados, los cuales ayudan a disminuir los niveles de colesterol malo. Además, son bajos en carbohidratos. Te recomendamos que apuestes por los que aún tienen su cáscara. La porción ideal es de una onza o una mano llena.

 

Información nutricional: Para 1 onza o una mano llena (aproximadamente 49 pistachos) obtendrás aproximadamente 160 calorías, 13.1 gramos de grasa, y 7.9 gramos de carbohidratos.

 

3 acciones que haces que le provocan estrés a tu pareja

No hay nada más hermoso que estar enamorado. Las rosas son rojas, el cielo es azul y las aves cantan. Sin embargo, a veces las cosas pueden no ir tan bien. Es ahí cuando las rosas se marchitan, el cielo relampaguea y en lugar de aves cantando son perros ladrando. Las cosas pueden comenzar a deteriorarse cuando en lugar de que tu pareja se sienta en paz y agusto contigo, comience a sentirse estresado. A continuación te compartimos algunas cosas que puedes estar haciendo y que seguramente le están provocando estrés a tu media naranja.

 

Sacas a relucir “trapos viejos”

Te gusta viajar al pasado. No, no se ha inventando la máquina del tiempo. Sin embargo, tu memoria de elefante te permite recordar sucesos que acontecieron hace días, meses e incluso años entre tú y tu pareja. Casualmente sacas a relucir estos acontecimientos de antaño en medio de discusiones o para hacer valer algún argumento. Recuerda que no hay mejor lugar para vivir que el presente. Deja ir de rencores y perdona de corazón o no lo hagas. Traer problemas que se suponían resueltos una y otra vez solo trae infelicidad a tu media naranja.

 

Das ultimátums

Cuando haces esto, estás intentando controlar a tu pareja a la fuerza. Esto solo le ocasiona impotencia y enojo, pues lo estás condicionando a que haga o deje de hacer algo con amenazas. Recuerda que tener una buena comunicación es elemental. No des ultimátums, mejor habla con tu pareja acerca de las cosas con las que no te sientes agusto. Platiquen y lleguen a un acuerdo.

 

Te enojas por todo

El término “hater” se ha vuelto muy popular entre los millennials. Sin embargo, la realidad de las cosas es que a nadie le gusta estar con alguien que siempre está enojado. La vida ya es complicada y difícil por sí sola como para añadir un grado más de dificultad con la persona que amas. Recuerda que tu pareja quiere ser capaz de hablar contigo sin que explotes por cualquier cosa que dice. Aprende a no tomarte las cosas de manera tan personal y fluye con la corriente.

 

Fuente:

HuffingtonPost

Situaciones que propician el estrés familiar

La palabra “estrés” suele relacionarse con frecuencia solamente al ámbito laboral. Sin embargo, este puede estar presente dentro de nuestra familia. Hay que recordar que el estrés es una respuesta de nuestro organismo cuando nos enfrentamos a situaciones interpretadas como amenazas. Por ende, son cierto tipo de situaciones las causantes de que sintamos estrés. En el ámbito familiar existen algunas circunstancias que propician esta reacción en nuestro cuerpo. A continuación te mencionaremos 3 y cómo puedes manejarlas.

Separación. Si tú y tu pareja se están o se van a divorciar, es indispensable que hables con tus hijos acerca de lo que está sucediendo. Además, es muy importante que cuides como hablas de tu expareja. Toma en cuenta que los problemas que pudieron haber tenido fueron entre ustedes. Recuerda que sigue y seguirá siendo padre o madre de tus hijos. Procura que tú y tu ex estén en la misma página a la hora de establecer reglas. No tienen que ser exactamente las mismas, pero sí algo similares.

 

Enfermedad. Si tú o alguno de tus hijos se llegarán a enfermar, lo ideal aquí es tratar de mantener algunos aspectos de la rutina diaria. Esto debido a que todos tendrán algo conocido en medio de un proceso de cambios. Por ejemplo, si suelen comer juntos todos los días, continúen haciéndolo. Sabemos que el instinto por querer proteger a nuestros hijos simplemente va más allá de cualquier cosa. Sin embargo, sobreprotegerlos, puede ser un arma de doble filo. Decimos esto porque les puede ocasionar sentimientos de duda acerca de su capacidad.

 

Problemas económicos. No involucrar a tus hijos e involucrarlos de más en este tipo de situaciones no es recomendable. La clave está en hablar con ellos acerca de lo que está pasando, asegurándoles que siempre vas a cuidar de ellos. Esto es importante, pues los niños pueden percibir la tensión y ansiedad que los problemas financieros ocasionan en las parejas. Involucra a tus hijos de una manera saludable y deja que brinden soluciones de cómo se puede ahorrar dinero. De esta manera, sentirán que están ayudando. Esto ayudará a que los sentimientos negativos se mantengan alejados.

 

 

Fuente:

CenitPsicologos

 

¿Estás burned-out o estresado?

Cuando tienes sentimientos negativos hacia las personas con las que trabajas y hacia tu propio trabajo, ¿asumes automáticamente que simplemente estás estresado? Si tu respuesta fue sí, lamentamos decirte que lo que estás sintiendo no es estrés laboral sino el síndrome burnout. Se trata de una respuesta al estrés laboral crónico, en la que tienes actitudes negativas hacia tus compañeros de trabajo y hacia tu propio rol profesional. Además de encontrarte emocionalmente agotado, este síndrome se compone de tres síntomas:

a) Falta de realización personal. Es cuando sientes desilusión para darle sentido a tu vida y logros personales. Usualmente se acompaña de un disminución de productividad y autoestima.

b) Despersonalización. Es cuando te distancias emocionalmente de las personas, pues  desarrollas sentimientos y actitudes negativas, distantes y frías.

c) Cansancio emocional. Es cuando te sientes agotado y fatigado. Lo puedes sentir tanto física como psíquicamente.

Entonces, ¿cuál es la diferencia con el estrés? Pues bueno, el estrés aparece como respuesta a estímulos estresantes como un horario o una carga de trabajo excesivos. Por el otro lado, el síndrome burnout se produce por un trabajo no estresante pero altamente desmotivador, que termina inhibiendo tus capacidades.

Si continuamente presentas dolor en la espalda, tensión en el cuello, problemas gastrointestinales (diarrea, vómitos, dolor abdominal), tristeza extrema, ansiedad, insomnio, fatiga, dolor de cabeza, presión arterial alta, dificultad para respirar, relaciones interpersonales problemáticas, aumento o pérdida de peso, es momento de que busques ayuda profesional ya sea con un psicólogo o un médico.

Para poder brindar un tratamiento adecuado se debe tomar en cuenta cuánto tiempo llevas sintiéndote de esta manera y el grado en que te ha afectado. Desde el punto de vista médico el tratamiento debe ser con base en tranquilizantes o ansiolíticos. Por el otro lado, desde el punto de vista psicológico existen muchas alternativas que hacen énfasis en el control emocional y el aprovechamiento de los recursos del organismo. Entre las técnicas que se utilizan para el manejo del estrés se encuentran las técnicas de respiración y relajación, técnicas cognitivo-conductuales, terapia, grupos de autoayuda y yoga.

 

Fuente:

Merino O., Guía para la prevención del estrés en la empresa, Madrid, 2013.

Mandalas. Mejora el rendimiento de tu personal en 5 minutos

Todas las compañías desean empleados con un alto nivel de rendimiento pues requieren que sean productivos. Pareciera imposible, pero esto se puede lograr en cinco minutos por medio de mandalas. Seguramente te estarás preguntando ¿qué es un mandala? Pues bien, se trata de un arte milenario que permite, por medio de un soporte gráfico, llegar a la relajación, concentración y meditación. La definición literal de “mandala” es círculo. La palabra se compone de “manda” que significa esencia y contenedor, por lo que un mandala es “lo que contiene la esencia”.

Seguramente en tu acontecer diario ya te has encontrado con algunos, pues los podemos encontrar en los círculos concéntricos que genera una gota de agua, un pez, una hoja en una superficie acuática, en el círculo formado por los pétalos de las flores, en una telaraña, en los ciclones y torbellinos. De hecho, el planeta Tierra es en sí un mandala al igual que la Vía Láctea y las células de nuestro cuerpo.

Los mandalas son representaciones geométricas y simbólicas del universo y de uno mismo. Le permitirán a tus empleados expresar su propia naturaleza y su creatividad, pues consiste en colorear dibujos preestablecidos. Esta técnica de meditación activa puede contribuir a que las personas se concentren y mediten sobre temas concretos, entren en contacto con la propia esencia, se expresen mejor con el mundo exterior, desarollen su paciencia, despierten sus sentidos y escuchen su intuición.

En conclusión, está técnica brindará diversos beneficios a tus empleados; por ende, podrás ver una mejora en su rendimiento.

Fuente:

Pedagogía 3000 – Mandalas Anti-estrés y concentración para grandes y pequeños Nivel III, La Paz – Bolivia.

Alboan E. Los Mandalas de los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Lisboa. Febrero 2008.

Mide el estrés laboral en tu empresa con el Test de Holmes

El salario y las prestaciones ya no son las únicas cosas que los empleados toman en cuenta a la hora de elegir un trabajo. El clima laboral juega un papel muy importante hoy en día, pues la oficina es el sitio donde las personas pasan la mayor del tiempo.

Si te interesa medir el estrés laboral en tu compañía, los psiquiatras Thomas Holmes y Richard Rahe crearon un test especialmente para esto. La Escala de Estrés de Holmes y Rahe es una lista de 43 acontecimientos estresantes en la vida, que pueden contribuir a que los individuos desarrollen una enfermedad.

¿Cómo funciona el test?

Fácil, tus empleados tienen que llenarlo y de acuerdo a su puntuación podrás determinar si están en riesgo de sufrir alguna enfermedad y tomar las medidas adecuadas al respecto.

Si obtienen una puntuación de 300 o más están en riesgo de enfermedad.

Si obtienen una puntuación de 150 a 299 están en riesgo de enfermedad moderado.

Si obtienen una puntuación de 150 o menos solo tienen un pequeño riesgo de enfermedad.

 

EVENTO NO VALOR
1. Fallecimiento del cónyuge 100
2. Divorcio 73
3. Separación de la Pareja 65
4. Período en prisión 63
5. Muerte de un familiar cercano 63
6. Heridas o enfermedades personales 53
7. Matrimonio 50
8. Despido del trabajo 47
9. Reconciliación de la pareja 45
10. Jubilación 45
11. Cambio en la salud de un miembro de la familia 44
12. Embarazo 40
13. Dificultades sexuales 39
14. Un nuevo miembro se agregó a la familia 39
15. Reacomodamiento en el negocio u ocupación 39
16. Cambio en la situación financiera 38
17. Muerte de un amigo/a íntimo/a 37
18. Cambio de empresa o a otro trabajo diferente 36
19. Cambio en el número de discusiones matrimoniales 35
20. Hipoteca o préstamo por una compra importante (casa, etc.) 31
21. Ejecución de una hipoteca o préstamo 30
22. Cambio de responsabilidades en el trabajo 29
23. El hijo/a abandona el hogar 29
24. Preocupaciones con los parientes políticos 29
25. Notables logros personales 28
26. El cónyuge empieza o deja de trabajar 26
27. Hijo/a empieza o termina la escuela 26
28. Cambio en las condiciones de vida 25
29. Revisión de hábitos personales 24
30. Problemas / discrepancias con el jefe 23
31. Cambio en las horas y/o en las condiciones del trabajo 20
32. Cambio de residencia 20
33. Cambio de colegios de los hijos 20
34. Cambio en los hábitos recreativos 19
35. Cambios en las actividades de la iglesia 19
36. Cambio en las actividades sociales 18
37. Hipotecas o créditos para compras menores (auto, TV, etc.) 17
38. Cambio en los hábitos del sueño 16
39. Cambio en el número de reuniones familiares 15
40. Cambio en los hábitos alimenticios 15
41. Vacaciones 13
42. Época de Navidad 12
43. Violaciones menores a la ley 11

 

El dolor muscular y el ejercicio

Sabemos que el ejercicio es una parte importante de un estilo de vida saludable y activo. No solo mejora el estado de tu corazón y pulmones, además fortalece los huesos y músculos y te ayuda a estar en forma. Sin embargo, hay algo que sucede después de hacer ejercicio: el temido dolor muscular. Esto es bastante común si realizas un ejercicio nuevo o aumenta la intensidad de tu rutina.

Camino al bienestar

Cuando tus músculos comienzan a doler de inmediato, se habla de dolor agudo. Es posible que sientas dolor o contracciones unas 12 horas después de terminar tu entrenamiento. De acuerdo con Steven Stovitz, profesor asociado en el Departamento de Medicina Familiar y Comunitaria del equipo de la Universidad de Minnesota, este malestar se origina por las contracciones musculares excéntricas. Estas contracciones se producen cuando el músculo se contrae, al mismo tiempo que se alarga. Suelen presentarse en músculos que no tienen un entrenamiento previo y por ello se origina dolor días después de la actividad. En algunos casos, el malestar puede alcanzar su punto máximo entre 48 y 72 horas después, esto se conoce como dolor muscular de aparición tardía. Durante este tiempo, los músculos se reparan y se fortalecen.

Para ayudar a aliviar el dolor muscular, intenta:

  • Una elongación suave.
  • Un masaje muscular.
  • Descansar.
  • Usar hielo para ayudar a reducir la inflamación.
  • Usar calor para ayudar a aumentar el flujo sanguíneo a los músculos

Desafortunadamente, no es posible evitar el dolor muscular. Pero no te desanimes, porque es parte de del proceso de volverse cada vez más fuerte y saludable. Hay algunas cosas que puede hacer para ayudar a disminuir la cantidad de dolor.

Otras recomendaciones que puedes tener en cuenta son:

  • Entra en calor. El calentamiento de los músculos antes del ejercicio puede ser mejor que la elongación, pues despierta los músculos aumentando el flujo sanguíneo hacia ellos. Trotar o andar en bicicleta lentamente, saltar la cuerda o levantar pesas livianas son algunas actividades que puedes hacer para lograrlo.
  • Bebe agua. El agua ayuda a controlar la temperatura del cuerpo, aflojar las articulaciones y transportar los nutrientes para crear energía.
  • Espera aproximadamente 48 horas antes de ejercitar los mismos grupos musculares. Si no lo haces, puedes causar fatiga o daño muscular.
  • Realiza enfriamiento. Es importante elongar después de hacer ejercicio. Los músculos están relajados y más flexibles cuando están calientes, además la elongación también hace circular la sangre desde los músculos y hacia el corazón para ayudar en la recuperación.

 

El dolor muscular puede tardar varios días en desaparecer, acude con tu médico si:

  • El dolor muscular dura más de una semana.
  • El dolor es insoportable y te impide moverte.
  • El dolor empeora con el ejercicio.
  • El dolor provoca mareos o dificultad para respirar.
  • Notas enrojecimiento, inflamación o calor en los músculos adoloridos.

 

Fuente:

Family Doctor

Soy Actitud

 

 

Trabaja bajo presión sin estrés

Hoy en día, la creciente presión en el entorno laboral provoca estrés en muchos trabajadores. Esto puede ocasionar la saturación física o mental de los empleados. Contrario a lo que se cree, los trabajadores que laboran bajo condiciones estresantes no son más productivos. De hecho, faltan más, son más impuntuales, les falta motivación, se enferman más y, en ocasiones, renuncian. Está claro que las exigencias laborales no van a disminuir con el tiempo. Al contrario, estas seguirán aumentando, entonces ¿qué se puede hacer para que el estrés no nos afecte? Existen algunas cosas que tú como empleado puedes llevar a cabo para lograr un trabajo bajo presión sin estrés.

 

Acciones que puedes realizar a nivel personal

  • Visualiza objetivos a corto y mediano plazo tanto en tu vida personal como en tu vida profesional.
  • Duerme 7 u 8 horas. En caso de no dormir lo suficiente, toma una siesta no superior a 15 minutos.
  • Toma un descanso de 5 minutos, y haz estiramientos, escucha música relajante, respira profundo o lee 5 páginas del libro de tu elección.
  • Toma agua. Al menos 5 vasos al día.
  • No te saltes comidas. Ten a la mano snacks saludables (frutos secos, yogurt bajo en grasa, granola, chocolate amargo, entre otros).
  • Reduce tu consumo de sal, café, té, tabaco y alcohol.

 

Acciones que puedes realizar en el trabajo

  • Personaliza tu área de trabajo con fotografías, música, adornos, frases motivacionales, etc.
  • Ve las tareas y contratiempos como desafíos que te harán crecer.
  • Si no avanzas con una tarea, haz otra o para y salte del lugar unos minutos.
  • Cambia tu forma de ver los conflictos para que puedas proponer soluciones.
  • Anota el tiempo que te llevará realizar tus actividades en una agenda. No anotes más cosas de las que puedes hacer.

 

Acciones que puedes realizar en tu tiempo libre

  • Dedica una parte de tu día a una actividad de ocio sin culpa alguna como leer, ir al cine, hacer deporte, escuchar música, pintar, etc.
  • Dedica tiempo a tu familia y amigos. Descansa y no traigas problemas del trabajo a la casa.
  • Realiza alguna actividad física. Esto te ayuda a relajarte, ya que elimina tensiones.
  • No le saques la vuelta a las escaleras. Aprovecha cualquier oportunidad que tengas para moverte.

 

 Acciones que puedes realizar con la gente que te rodea

  • Admitey demanda crítica. Expresa tu punto de vista de una manera respetuosa.
  • Pide ayuda. Hablar de problemas, ideas o confusiones con otras personas te ayudará a disminuir la sensación de frustración.
  • Aprende a decir “no”. Es sano ser algo egoísta, pues resulta imposible complacer a todo el mundo.
  • Perdona, comprende y tolera a las personas que te rodean. Deja ir el odio y el rencor, pues rara vez te ayudan a avanzar.
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