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6 estrategias para reducir el estrés laboral

¿Has pensado en el impacto que puede tener el estrés laboral en diferentes ámbitos? Según cifras de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el estrés laboral representa pérdidas de de entre 0.5% y 3.5% del Producto Interno Bruto (PIB) de los países.

Por su parte, la Organización Mundial de la Salud trata este tipo de estrés como una epidemia mundial. Depresión, infartos, insomnio, son apenas algunas de las consecuencias a las que se exponen miles de personas que deben lidiar con el estrés laboral. En Vitalia Salud queremos compartir contigo seis estrategias que te ayudarán a reducirlo con el fin de que tengas una mejor calidad de vida.


Establece buenas relaciones con los compañeros

La mayoría de las personas laboran en oficinas, es decir, tienen que convivir con sus compañeros de trabajo en menor o mayor medida. Establecer una buena relación con ellos será uno de los factores que influirán de manera decisiva en sus niveles de estrés. Esta red social hará que una persona se sienta valorada por su contribución al equipo, servirá como apoyo en momentos de crisis y favorecerá un buen ambiente.

Establece prioridades
Es vital tener tus prioridades claras, en especial cuando la jornada laboral tiene un tiempo limitado y hay tareas que deben cumplirse en un horario dado. Al no establecer prioridades, es fácil distraerse  con tareas que podrían haberse hecho en otro momento. Una buena estrategia para evitar que esto suceda, es hacer una lista de pendientes desde que comienza el día, ordenándolos por prioridad para así tener bien presente cuál labor se hace primero.

Los descansos son necesarios
Después de períodos prolongados realizando labores que demandan atención y cuidado, necesitas descansos breves para recuperar la concentración.  Toma al menos cinco minutos cada dos horas, para despejar tu mente y reanudar tus tareas al cien.

La organización es la clave

Tu espacio de trabajo debe ser operativo, no solo para ti, sino también para todos aquellos que trabajan contigo. La contaminación visual no favorece a nadie, procura mantener tu espacio de trabajo limpio y ordenado. De esta manera podrás sentirte más cómodo y encontrar carpetas, hojas y demás información sin demoras.


Desarrolla respuestas saludables

 

En el caso ideal, el trabajo acaba cuando sales de la oficina, pero lo cierto es que hay ocasiones en las que es necesario llevar pendientes a casa. Procura tener actividades que te ayuden a relajarte y a mantener tu estabilidad emocional y mental. En vez de intentar combatir el estrés con hábitos poco saludables, como el exceso de comida o alcohol, busca algo que, de paso, beneficie tu estado físico. El ejercicio es una excelente opción, pues permite la liberación de endorfinas. Escoge algo que disfrutes y que puedas incorporar en tu rutina como un hábito, practica yoga, haz caminatas, sal a correr en las mañanas, ve a nadar, cualquier cosa que te permita tener un respiro de las obligaciones laborales diarias.

Duerme suficiente

Quizá estás pensando, ¿cómo voy a dormir si apenas tengo tiempo? El descanso es absolutamente necesario, si quieres evitar los efectos del cansancio y el estrés laboral crónico, deberás establecer una rutina que contemple suficiente tiempo para dormir. Si quieres ser más eficiente, debes estar al cien, y para ello debes darle a tu cuerpo lo que necesita para recuperarse.

 

Fuente: Building Talent, Forbes

¿Para qué sirven las ecografías durante el embarazo?

Además de ser la primera imagen que tendrás de tu bebé, las ecografías permitirán vigilar su desarrollo para alertar sobre posibles anomalías fetales.

La ecografía es un procedimiento de diagnóstico por imagen. Las ondas sonoras que emite el ecógrafo chocan con diversas estructuras, desde piel y grasa, hasta músculo,

y piel. De acuerdo al el Dr. Roberto Rodríguez, ecografista experto, una ecografía proporciona información sobre el curso del embarazo, la localización de la placenta, la cantidad de líquido amniótico, el número de fetos, el crecimiento fetal y la posición del feto dentro del útero, además de jugar un papel fundamental en el diagnóstico de anomalías fetales.

Existen diferentes tipos de ecografía:

Ecografía 2D: es la que se usa con mayor frecuencia. Los ecos rebotados por las estructuras que atraviesa el haz de ultrasonidos son visualizados como múltiples imágenes secuenciales en escala de grises.

Ecografía Doppler color: esta modalidad se utiliza para visualizar fluidos en movimiento, siendo su principal uso el estudio de la circulación sanguínea.

Ecografía Doppler en modo pulsado: también sirve para estudiar vasos sanguíneos y el corazón. Imagina que es similar a un fonendoscopio (instrumento usado para detectar soplos cardíacos) de gran precisión.

Ecografía tridimensional o 3D: se basa en la adquisición rápida y secuencial de múltiples planos de ecografía 2D. Con todos estos planos se forma un bloque que se almacena, de modo que el especialista puede trabajar posteriormente con el material, ya sin la paciente presente.

Ecografía 4D o 3D en tiempo real: con la modernización de la tecnología se puede conseguir del orden de 24 volúmenes por segundo, si se “proyectan” de manera continua y secuencial los volúmenes adquiridos, el resultado será una sensación de movimiento de estos volúmenes; a esto se le conoce como ecografía 4D.

Tu médico te indicará cuál es la más recomendable de acuerdo a tus necesidades.

La ecografía no usa  radiaciones ionizantes del tipo de los rayos X, sino ultrasonidos, por lo que no invasiva ni perjudicial para tu salud a la de tu bebé. Solo una modalidad, la ecografía en modo Doppler pulsado, puede tener un efecto térmico más alto. No obstante, no se ha encontrado que cause ninguna alteración fetal adjudicable a esto.

No olvides que las ecografías son necesarias para llevar un mejor control de tu embarazo.

Fuente: Nataleben, Web Consultas

¿Qué deportes puedo practicar durante el embarazo?

¿Te has preguntado si puedes realizar ejercicio durante el embarazo? La respuesta es sí, de hecho es bastante recomendable y benéfico para tu salud.

Muchas mujeres tienen dudas sobre qué deporte hacer durante este periodo, pues algunos podrían resultar riesgosos. Al alguna actividad física, nunca debes esforzarte de más, pues es un periodo en el que se deben tomar precauciones adicionales.  Debes evitar a toda costa posturas que puedan aplastar o molestar al feto.

Incorporar el ejercicio a tu rutina durante esos meses que se avecinan, no solo te evita engordar demasiado durante la gestación, sino que te permite sentirte mejor, sobrellevar los momentos pesados y preparar a tus músculos para lo que viene. Otro de los beneficios de practicar algún deporte durante el embarazo es que favorece que mantengas una postura correcta, sufras menos dolores de espalda y disminuye los dolores digestivos.

Ahora, ¿cuáles son los deportes más recomendables?

El yoga es beneficioso para ti y para tu bebé. Te ayuda a mejorar tu flexibilidad y a fortalecer los músculos.

Otras mujeres optan por los pilates: mejora tu circulación sanguínea, tonifica tus músculos y evita la aparición de varices. Es recomendable empezar en el segundo trimestre del embarazo.

La natación es uno de los deportes más recomendados en el embarazo. Te ayudará a aliviar tu cuerpo del peso del bebé y a relajar tus músculos, sin poner mucha presión en tus articulaciones.

Una opción más son los ejercicios de gimnasia prenatal, que te ayudarán a prepararte para el parto. Con la gimnasia prenatal, te familiarizarás con las contracciones y practicarás posiciones idóneas para cuando llegue el momento.

Por último, las caminatas son un ejercicio que te beneficiará en muchos aspectos. Fortalecerás tus músculos y mejorarás el riego sanguíneo, además de que podrás relajarte.

Incluye alguna de estas actividades a tu rutina diaria y verás los beneficios que tendrá. No olvides consultar con tu médico en caso de que debas tener alguna consideración especial.

 

Fuente: Guía Fitness

¿Cómo se adapta el sistema inmune durante el embarazo?

El sistema inmune del ser humano tiene dos formas de defenderse contra las infecciones: por medio de los linfocitos o glóbulos blancos (que se encuentran circulando en la sangre) y con los anticuerpos producidos por ciertos linfocitos que también circulan en la sangre.

El embarazo es una etapa emocionante, que viene acompañada de muchos cambios inesperados en el cuerpo de una mujer. Un cambio que la mayoría de las embarazadas experimentan durante esos nueve meses cruciales, es el debilitamiento del sistema inmunológico y, por ende, incrementa la posibilidad de contraer diversas infecciones.


La razón principal del sistema inmunológico debilitado es un desequilibrio hormonal en el cuerpo. Después de la implantación del óvulo fecundado (entre seis y siete días después de la concepción) en la placenta, se inicia la liberación de una hormona llamada hCG. La producción de hCG en el cuerpo aumenta a medida que avanza el embarazo, causando ausencia de menstruación, cambios de humor, náuseas matutinas, fatiga, náuseas, etc.

Por otro lado, la deficiencia nutricional también puede causar un mal funcionamiento del sistema inmune. Ya que el cuerpo está apoyando tanto a la madre como al bebé, aportando nutrientes y minerales esenciales, la deficiencia nutricional también puede llevar a un sistema inmune debilitado. De aquí la importancia de acudir con un nutricionista especializado para llevar una dieta apropiada.

Asimismo, es importante señalar que, durante el embarazo, el sistema inmunológico materno se deprime (supresión inmunológica) para que el feto no sea rechazado como si fuese un cuerpo extraño. Las enfermedades infecciosas, sobre todo durante el primer trimestre del embarazo, son de mayor consideración, pues es el período más vulnerable del feto.

Las infecciones más frecuentemente asociadas con problemas en el recién nacido son la toxoplasmosis, listeriosis, salmonelosis, rubéola, citomegalovirus, hepatitis B y herpes genital.

No hay razón para alarmarse, pues existen medidas que pueden ayudarte a disminuir la posibilidad de desarrollar alguna de estas infecciones durante el embarazo.

Toda mujer en edad fértil debería estar vacunada contra rubéola, varicela, hepatitis B y difteria-tétanos (refuerzos cada 10 años). Además, por el mayor riesgo materno de complicaciones, se recomienda la vacunación contra la influenza durante el embarazo. Por supuesto, no todas las vacunas se pueden aplicar durante este periodo, hay un esquema de vacunación que se debe de seguir y un médico es quien lo debe indicar.

Asimismo, las prácticas de higiene como lavarse las manos con frecuencia y evitar el contacto con la saliva de otras personas (a través de compartir alimentos, bebidas o utensilios), puede disminuir la posibilidad de contraer alguna infección.

Cuida tu salud y la de tu bebé asegurándote de seguir estas recomendaciones.

 

Fuente: Toque de Mujer, Salud y Bienestar, Mi Sistema Inmune

Aprende a dejar de ser sedentario

Llevar una rutina con poca actividad física está lejos de ser una vida saludable. El sedentarismo podría conducir a la obesidad y el sobrepeso que, en casos extremos, podría llevarte incluso a la muerte. Es sumamente importante dejar atrás los malos hábitos y empezar a moverte para que tu cuerpo sienta los beneficios de una vida más activa.

 

Para empezar, debes conocer algunas de las principales consecuencias del sedentarismo:

Mala condición física. Si no realizas ejercicio con regularidad, es bastante probable que tengas una mala condición física, que no es más que un mal rendimiento al hacer cualquier actividad física, como caminar rápido o subir escaleras.

Aumento de probabilidades de desarrollar ciertas enfermedades. La falta de actividad física también aumenta el riesgo de padecer determinadas enfermedades cardiovasculares y coronarias. Destacan sobretodo la diabetes, hipertensión arterial y ataques cardíacos.

 

Deterioro del cuerpo y problemas articulares. Debido a la pérdida de masa muscular y fuerza, el sedentarismo tiende a causar a su vez dolores articulares y contracturas en la espalda y cintura.

 

Osteoporosis. El envejecimiento, el sedentarismo y la mala alimentación son factores que aumentan el riesgo para desarrollar osteoporosis, un padecimiento metabólico que afecta los huesos y puede provocar fracturas que dañan la calidad de vida.

 

Trombosis coronaria. La falta de ejercicio puede llevar a que el cuerpo deje de quemar calorías. Un exceso de ellas se acumula en forma de grasa, elevando también lla cantidad de lipoproteínas, colesterol y grasa en sangre. A su vez, esto impide la flexibilidad de las paredes de los vasos sanguíneos y puede endurecer las arterias.

 

Dolor de espalda. Las posturas incorrectas, producto de estar sentado por períodos prolongados, aumentan la presión sobre el disco entre las vértebras, lo que también facilita la aparición de hernias discales, fisuras o contracturas.

 

Muerte prematura. La inactividad física se ha asociado consistentemente con un mayor riesgo de muerte prematura, además de estar vinculado con un mayor riesgo de patologías como la enfermedad cardiaca y el cáncer.

Ahora que ya conoces algunos de los problemas que puede acarrear llevar una vida poco activa, es momento de aprender a dejar de ser sedentario.

 

Es muy importante realizar actividad física de manera diaria para acabar con el sedentarismo. Puedes elegir un programa de ejercicios divertidos en alguna app para tu teléfono que te mantenga motivado a seguir practicando diario. Esto te devolverá el control de tu salud y podrás mejorar tu vitalidad, condición física y trabajar en el exceso de peso.

 

No solo verás que tu salud física mejora, también verás beneficios psicológicos como la disminución de estrés, una mayor confianza y autoestima. Recuerda que si no estás acostumbrado a realizar actividades físicas de manera regular, puedes comenzar a ejercitarte poco a poco.

 

No es necesario que te inscribas a un gimnasio, basta con no permanecer sentado y en la misma posición durante largos periodos de tiempo y empezar a moverte más. Este es el momento de cuidar tu salud en pro de una mejor calidad de vida, ¡decídete ya!

Fuente: ClikiSalud, El Día, Vitónica

¿Cómo influye mi peso en la probabilidad de padecer diabetes?

Si sufres de obesidad, es más probable que desarrolles diabetes. Conoce cómo prevenirlo.

 

Existen varios factores por las que una persona pudiera desarrollar diabetes tipo 2, entre ellos se encuentra el sedentarismo, la presión alta y sobre todo, el sobrepeso. Se ha demostrado que mientras mayor sea el sobrepeso de una persona, mayores serán las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2, por lo que es muy importante tener un control sobre este indicador.

¿Cómo puedo saber si tengo obesidad?

Una de las maneras para determinar si alguien sufre de sobrepeso u obesidad, es calculando el IMC, o índice de masa corporal, lo puedes calcular dividiendo nuestro peso entre el cuadrado de tu altura.  Por ejemplo:

  • Altura = 1.65 m
  • Peso = 68 kg
  • Calculo: 68/(1.65)2 = 24.98

Si obtienes un resultado mayor de 25, entonces podría ser probable que sufras de sobrepeso.

Otra clase de obesidad es la abdominal, esto ocurre cuando la grasa se acomula en la parte central del cuerpo a la altura del ombligo. Esta grasa afecta principalmente al hígado y el páncreas, lo que se traduce en mayor resistencia a la insulina. Esto aumenta en gran medida la probabilidad de sufrir diabetes tipo 2.

Para saber si cuentas con exceso de grasa abdominal, solamente tienes que medir tu cintura con una cinta métrica y procurar no sobrepasar estos resultados:

  • Mujeres: perímetro superior de 80 cm
  • Hombres: perímetro superior de 90 cm

Aunque no sufras de obesidad, existe un riesgo mayor de padecer altos niveles de glucosa o colesterol si la zona de tu abdomen sobrepasa estos números.

¿Cómo prevenir la diabetes por sobrepeso?

Para prevenir la diabetes, es importante que practiques al menos 30 minutos de alguna actividad física de manera diaria, o al menos 5 días a la semana. También es muy importante llevar una dieta o alimentación sana y equilibrada. En resumen, trata de llevar una vida saludable y más natural.

Si tienes 45 años o más y tienes obesidad, es muy importante que acudas a tu médico para realizarte una prueba de diabetes.

 

Fuente: Oment

Beneficios de la dieta mediterránea

En palabras de la nutricionista Asun Armas Prado, la dieta mediterránea hace referencia a un “estilo de vida saludable, donde tan importante es comer bien como compartir la comida, incorporar ejercicio físico diario y practicar una cocina de temporada con alimentos del entorno”.

 

La dieta mediterránea es rica en fibra y pobre en grasas saturadas, ya que está basada en un elevado consumo de cereales, frutas, verduras, hortalizas y legumbres, e incluye los pescados y el aceite de oliva como fuente principal de ácidos grasos esenciales.

Los beneficios de seguir una dieta mediterránea son reconocidos por expertos de todo el mundo, pues es poco menos que sinónimo de “equilibrio”.  De hecho, este estilo de vida fue declarado en 2010 Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

 

 

  • a fibra de cereales, leguminosas, frutas y verduras favorece el tránsito intestinal y, en general, contribuye a equilibrar el perfil calórico de la dieta.
  • Las vitaminas, minerales y antioxidantes se relacionan con un menor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer.
  • El aceite de oliva, el pescado azul y los frutos secos reducen el nivel de colesterol, previniendo el riesgo cardiovascular.
  • La dieta mediterránea es la recomendada por la OMS para conseguir una buena calidad de vida y prevenir enfermedades degenerativas.

 

Se han efectuado estudios nutricionales tanto en Grecia como en otros países de la costa mediterránea, concluyendo ya en los años 60 que esta dieta es una de las más completas, equilibradas y sanas que existen.

 

 

Seguir una dieta mediterránea, además de ayudar a controlar el peso e incrementar la sensación de bienestar físico, mejora del funcionamiento de diversos órganos, como el riñón y el corazón.

A pesar de sus ventajas, llevar una dieta mediterránea de forma estricta puede hacer que los niveles de hierro y de calcio sean reducidos por consumir menos productos cárnicos y lácteos. Consulta con tu nutricionista si es necesario tomar algún suplemento para complementar tu dieta.

Fuente: Mejor con salud, Heraldo

Ejercicio y diabetes

Primero que nada, el ejercicio disminuye la glucosa en la sangre de varias maneras. Por un lado, se aumenta la sensibilidad a la insulina, de modo que las células la aprovechan mejor para hacer uso de la glucosa en sangre mientras haces actividad física. Por otro lado, cuando los músculos se contraen durante la actividad física, se estimula otro mecanismo que permite que las células tomen glucosa y la utilicen como fuente de energía, independientemente de si hay insulina disponible.

De esta manera, el ejercicio puede ayudar a reducir la glucosa en la sangre a corto plazo. Y si hace actividad física de manera regular, es posible que también disminuyan los niveles de A1C.

 

 

Como señala la American Diabetes Association, el ejercicio es una parte importante del manejo de la diabetes. La actividad física puede reducir la glucosa en la sangre hasta 24 horas o más después de hacer ejercicio al hacer que el cuerpo sea más sensible a la insulina.

 

 

Debes empezar con algo ligero, como las caminatas; si no está en forma, camina durante 5 o 10 minutos al día. De ser posible,  usa un brazalete o collar que diga que tiene diabetes, ten siempre contigo fuentes de azúcar de acción rápida, como jugo o dulces duros.
Asegúrate también de tomar bastante agua durante y después de hacer ejercicio. Otra recomendación es hacer ejercicio a la misma hora del día, durante la misma cantidad de tiempo y al mismo nivel de intensidad. Esto hará que el azúcar en la sangre sea más fácil de controlar.

Asimismo, la American Diabetes Association indica que todas las personas con diabetes deben estar preparadas para tratar la hipoglucemia, considerando que los pacientes con diabetes de tipo 1 corren mayor riesgo.
Si llegas a padecer hipoglucemia durante o después de ejercitarte, debes tratarla de inmediato. Usa el mismo proceso que usarías en cualquier otro momento del día:

  • Ten a la mano de 15-20 gramos de carbohidratos de acción rápida (las bebidas deportivas, bebidas azucaradas o tabletas de glucosa).
  • Espera de 15-20 minutos y vuelve a medir tu glucosa.
  • Si los niveles siguen siendo bajos y los síntomas de hipoglucemia no desaparecen, repite el tratamiento.
  • Si deseas continuar haciendo ejercicio, se recomienda tomar un descanso para elevar el nivel de glucosa en la sangre, según la actividad que estés haciendo y cuánta insulina tienes en el torrente sanguíneo.

Ten en cuenta que la glucosa puede bajar durante la actividad física o mucho después. Es más probable que suceda si no come nada de 30 minutos a dos horas después de dejar de hacer ejercicio, prolongas la actividad física por mucho tiempo o haces alguna actividad demasiado vigorosa.
Si la hipoglucemia interfiere con frecuencia en tu rutina de ejercicio, habla con tu médico sobre la posibilidad de hacer cambios en tu tratamiento.

Procura incluir al menos 30 minutos de ejercicio al día en tu rutina, cuida tu salud.

 

Fuente: American Diabetes Association, Medline

 

 

 

 

 

Snacks saludables para embarazadas

Hiciste un desayuno sustancioso antes de empezar tus actividades del día, pero el estómago ya está gruñendo a las pocas horas. Es normal, el embarazo puede incrementar bastante el apetito.
El reto está en encontrar los snacks ideales para saciar esas necesidades, sin exceder el número de calorías que requieres. Recuerda que la alimentación durante esta etapa es sumamente importante, por eso hoy en Vitalia queremos compartir contigo 5 bocadillos nutritivos y deliciosos para futuras mamás.
Son snacks sencillos de preparar,  entre 200 y 300 calorías, por lo que podrás incorporarlos a tu dieta sin problema.


 Manzana y queso

 

 

Con el embarazo, los requerimientos de fibra rondan entre los 28 a 30 gramos al día. Incorporar frutas y verduras en tu dieta ayudará a cubrir este requerimiento, además de mantenerte hidratada.
Una manzana mediana tiene más de 4 gramos de fibra y unas 95 calorías. La cáscara de esta fruta tiene pectina, una fibra soluble que puede mejorar la digestión.


Otro nutriente indispensable durante el embarazo es el calcio, 1.000 miligramos de este mineral cada día es lo ideal. El calcio es necesario para mantener huesos y dientes fuertes, así como esencial para la estructura ósea del bebé. Cada rebanada de 28 gramos a de queso cheddar tiene 200 mg de calcio, equivalente a un 20 por ciento del requerimiento diario. Combinar la manzana con el queso es una excelente opción de bocadillo práctico y saludable.

 

Huevo con tostada inglesa

 

 

La vitamina D ayuda a que el calcio se absorba en el cuerpo y se le ha relacionado con la prevención del cáncer, el aumento de la inmunidad y la reducción de la inflamación. Durante el embarazo, es vital obtener suficiente de esta vitamina para asegurar el crecimiento de los huesos y dientes de tu bebé y para asegurarse de que su sistema inmunológico funcione correctamente fuera del útero. Las mujeres embarazadas necesitan 600 UI de vitamina D diariamente.


La yema del huevo aporta hasta 20 UI de vitamina D.  De igual manera, contienen colina, que es esencial para el desarrollo del cerebro de tu pequeño. Requieres de 450 mg al día de colina y puedes conseguir 125 mg con un solo huevo. Considera un huevo hervido con una pieza de tostada integral como snack si prefieres algo más sustancioso que fruta.

 

Parfait de yogurt griego

 

 

El yogurt griego se ha convertido en la estrella de los productos lácteos. Su contenido de proteínas y su bajo porcentaje de grasa lo hacen un alimento ideal para incorporar en la dieta. Además de calcio, contiene probióticos, que mantienen un sistema digestivo saludable.
Un delicioso bocadillo es hacer un topping de yogurt griego con arándanos frescos, que te aportarán casi 4 g de fibra, unas 84 calorías y bastantes antioxidantes. Agrega cuatro mitades de nuez para sumar omega 3 a la combinación y tendrás un snack muy completo.

 

Varitas de vegetales con guacamole

 

 

Es común que durante el embarazo, las mujeres presenten hinchazón en las manos, pies, tobillos y pantorrillas. Evitar el exceso de sodio es la primera recomendación que debe tomarse en cuenta, procura beber más agua y comer alimentos con un alto contenido de agua para eliminar el exceso de sal de su sistema.


El pepino y el apio son bajos en calorías y contienen mucha agua, así como fibra. Por su parte, el aguacate está lleno de potasio, un mineral vital que ayuda a mantener el equilibrio de líquidos y electrolitos en las células del cuerpo. Haz tu propio guacamole y usa sal baja en sodio,  agrega cebolla roja y cilantro para darle mejor sabor.

 

En un bowl coloca 1/2 taza de rodajas de pepino, 1/2 taza de zanahorias y 1/2 taza de palitos de apio con dos cucharadas  de guacamole. Prueba este snack fresco y ligero para saciar el hambre.

 

Pita con hummus y tomates

 

 

Para algo sabroso, tienes la opción de hacer un enrollado de pan pita con tomates cherry y hummus. Los tomates tiene potasio, pocas calorías y una cantidad sustancial de beta-caroteno, importante para mantener un sistema inmunológico saludable. El hummus contiene poco más de 100 calorías por 1/4 de taza y proporciona 3 gramos de proteína, 2 gramos de fibra y casi 1 mg de hierro. Usa una pieza de pan de pita (de preferencia integral), 1/2 taza de tomates cherry medio y 1/4 taza de hummus. ¡Es delicioso!

 

Ahora ya tienes algunas ideas para preparar bocadillos sabrosos y nutritivos.

 

Fuente: Baby Center

 

Verduras congeladas, ¿una buena opción?

¿Sabías que las verduras congeladas tienen casi las mismas propiedades que las verduras frescas? Además de ser prácticas, las verduras congeladas mantienen su valor nutricional debido al proceso al que son sometidas. Ya que el tiempo que transcurre entre la recolección y la congelación del vegetal es de tan solo unas horas, se logra conservar sus cualidades nutritivas.
Así que si en el supermercado evitas los congelados, considera la siguiente información que te compartimos en Vitalia para que conozcas más sobre el consumo de verduras en esta presentación.

En primer lugar, las verduras congeladas ya están limpias, enteras o troceadas y listas para su cocción. Esto se traduce en menos tiempo en la cocina preparando los alimentos del día.


Por otra parte, se han realizado estudios que concluyen que no hay diferencias nutricionales significativas entre las verduras y frutas frescas o congeladas, siendo incluso mayores los beneficios de estas últimas. En la investigación coordinada por la Universidad de Georgia y publicada en Journal of Food Composition and Analysis, se observaron los valores nutricionales de varias frutas y verduras durante dos años. Teniendo en cuenta los resultados obtenidos en componentes como la vitamina C, la vitamina A y el ácido fólico, los test desvelaron que las versión congelada alcanzaba valores superiores.

 

 

Otra investigación realizada en la Universidad de California, encontró que las espinacas congeladas tienen mayor aporte de vitamina C que el de las espinacas frescas consumidas a los tres días de su recolección, mientras que el brócoli congelado tiene más vitamina B que el brócoli fresco.

La doctora y nutricionista Caridad Gimeno comenta en una entrevista para El País que esto se debe a que los productos destinados a la congelación son seleccionados y procesados en sus mejores condiciones, es decir, justo en el momento de su recolección, cuando apenas han perdido su valor nutritivo

Para realizar el proceso, hay un máximo de 12 horas entre la recogida, envasado y congelación de las verduras. El proceso de congelación mantiene los minerales, vitaminas y sabor de intactos. Un dato curioso: se llegan a perder más vitaminas en las verduras  si no las consumes antes de pasadas 24 horas desde que las compraste.

 

 

Otra de las grandes ventajas de las verduras congeladas, es que puedes disponer de una amplia selección de variedades durante todo el año. No hay temporadas como con las verduras o frutas frescas, de manera que podrás tener los ingredientes que necesites para preparar aquel platillo que tanto te gusta sin importar la época. Además, las verduras congeladas están libres de colorantes y otros aditivos.
No olvides que una vez que hayas descongelado las verduras, conviene cocinarlas ese mismo día o consumirlas en un plazo máximo de 4 días posteriores. No deben congelarse de nuevo, ya que perderían sus cualidades originales.

Por último, considera que los productos congelados también tienen fecha de caducidad. Las vitaminas se pierden y las grasas se vuelven rancias con el paso del tiempo, aún estando congelado el alimento. El deterioro depende de forma directa de la composición de cada alimento, si congelaste tus propias frutas o verduras, un plazo de seis meses, con un máximo de un año es lo recomendable.

Recuerda que el consumo de verduras es vital para mantener una buena salud. Si tu pretexto es que no tienes tiempo para dedicar a la preparación de tus comidas, las verduras congeladas son la mejor opción para que incorpores alimentos más nutritivos a tu dieta diaria.

 

Fuente:  Eroski Consumer, El País, El Confidencial

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